Nieve cubre la montaña con su nombre

Posted on diciembre 19, 2012

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Mikel Nieve celebrando la victoria.

Antonio Álvarez Lovillo – @lovillo99

Muy a menudo las etapas reinas de una vuelta grande defraudan. A veces, éstas cumplen un guión más o menos claro y podemos irnos con una sonrisa en la boca porque nos han hecho entretenernos. Lo raro -y espectacular al mismo tiempo- es cuando los astros se alían y se ponen de acuerdo para que se dispute una etapa como la del 22 de mayo de 2011. Etapas con la que cualquier ruido que no sean los de los aficionados jaleando parecen molestar. En las que 229 kilómetros te resultan inhumanos y a la vez insuficientes. Días que apagas la televisión y vuelves a la rutina de una vida que habías olvidado nublado por el ciclismo. Jornadas que quedarán en tu retina. Ocasiones en las que buscas en tu memoria otro hecho parecido a ese. Cuando te das cuenta que cualquiera no valdría para ser ciclista. Y en la que al fin al cabo, redescubres la esencia de un deporte de locos llamado ciclismo.

 “La grandeza del ciclismo radica en la cantidad de valores que parece reunir. Hablamos de ciclistas valientes, colosos o astutos, y en la orilla contraria decimos que otros son conservadores, chuparruedas o timoratos. Nos olvidamos, demasiadas veces, de que el ciclismo es, en primera y última instancia, una cuestión de fuerzas y sin ellas no hay valientes ni colosos ni astutos; simple y llanamente, hay supervivientes”.  Así empezaba Juanma Trueba una crónica de la Vuelta Ciclista a España 2009. Si ahora mismo le dijeran donde enmarcar esas frases, encontraría en el Giro del 2011 su respuesta. Y es que en mismísimas palabras de Alberto Contador, la etapa número quince de ese Giro fue la más dura hasta el momento en su carrera deportiva. 229 kilómetros, entre Conegliano y Gardeccia Val di Fassa, con un desnivel de más de 6000 metros era la prueba de fuego para los sobrevivientes de esa gran vuelta. Un joven Mikel Nieve de apenas 26 años, semidesconocido para gran parte del pelotón y que debutaba en una vuelta por etapas, teñía de naranja las cotas más altas de la ronda italiana.

El Giro de Italia 2011 había empezado con una de las peores noticias del año: el fallecimiento del belga Wouter Weylandt en la tercera etapa entre Reggio Emilia y Rapallo. El corredor del Leopard-Trek sufrió una caída en el descenso del Passo del Boco de la que no se pudo recuperar. No cesaron ahí las notas extradeportivas: un día antes de la disputa de la 14º etapa se anuló la subida y baja del Crostis, penúltima cota de dicha etapa, a instancias de la UCI por la peligrosidad del puerto (sobre todo por los tramos estrechos sin asfaltar una vez coronado el alto). Esto supuso el recorte de la etapa en 20 km, añadiéndose como alternativa el alto del Tualis de segunda categoría. Sin embargo, y ante las protestas de los tifosi, la etapa se tuvo que recortar 24,5 km más, evitando el paso por el alto del Tualis donde estaba previsto que los aficionados cortasen la carrera. Dicha decisión se tomó en pleno transcurso de la etapa minutos antes de pasar por ahí para evitar el traslado de las protestas a otro lugar. Así los corredores tomaron directamente dirección Ovaro para ascender al Monte Zoncolan.

Perfil de la 15º etapa del giro de Italia 2011.

Hasta la disputa de esa 15º etapa, había sido uno de los Giros más españoles de siempre. Hasta cuatro victorias tenía España en su haber: Ángel Vicioso (3º etapa), Francisco Ventoso (6º etapa), Alberto Contador en el Etna (9º etapa), e Igor Antón en el Zoncolan la jornada previa. Contador comandaba la general sin grandes problemas. Un monólogo del pinteño hasta entonces. Otro español, Igor Antón tampoco lo estaba haciendo nada mal: 3º en la general y sobre todo, una impresionante victoria en la jornada alterada que acababa en el Monte Zoncolan, por delante del propio Contador al que aventajó en 33 segundos. Ya en esa etapa Nieve demostró parte de sus argumentos acabando séptimo, pero lo mejor estaba por llegar. Una presumible maratoniana jornada de 229 km con cinco puertos, incluyendo la cima Coppi 2011 (denominación que recibe el puerto con más altitud que se asciende cada año en la ronda italiana), el paso Guau. 166 corredores terminaron esta etapa tras siete horas en unos casos y ocho en otros, convertidos todos eso sí, en héroes.

El inicio de esta historia recae en una escapada muy típica de jornadas de alta (altísima) montaña. Hasta diecisiete hombres llegaron a formar la fuga buena del día, con nombres como Di Luca, Sastre, Garzelli, Sella… y claro está, Nieve. Mucho nivel, que hacía presagiar una gran jornada por delante para la etapa y por detrás puesto que no se deberían despistar para no llevarse sustos, especialmente porque en un momento del transcurso de la misma, el corredor de Euskaltel-Euskadi fue maglia rosa virtual.  El ritmo de Saxo Bank por detrás era el de un corredor de maratón: tranquilo pero sin descansar un instante. Todo controlado para no andar intranquilos. Liquigas, ayudaba también a que el ritmo no decayese pensando en las opciones del Tiburón Nibali. El passo Giau se vislumbraba como primer juez de la etapa. Y como no, un tal Johnny Hoogerland, uno de esos locos que tanto hacen falta a este deporte, enseñaba sus credenciales y empezaba a ganarse enemigos en la escapada. No pudo mantener el ritmo hasta el final de la cima Coppi: 2236 metros. Fue otro histórico italiano quien lo hizo: Garzelli, generoso en el esfuerzo, rememorando viejas batallas. Poco más de un minuto después de él aparecían Nieve, Hoogerland y Bakelandts dispuestos a terminar de conquistar los dos puertos que quedaban.

El paso del pelotón (por llamarlo de algún modo a ese goteo de corredores) tampoco defraudaba. Joaquim Rodríguez y David Arroyo lanzaban ataques en busca de la proeza, ignorando lo que les quedaba aún por pasar. Alberto Contador ejercía de capo neutralizando él mismo los susodichos ataques. Coronando los mejores hasta ahora del Giro de Italia 2011 el Paso Giau, un suicida italiano entraba en acción: Vincenzo Nibali atacaba en el descenso del puerto recién coronado sintiéndose como pez en el agua (por la lluvia que acompañaba la etapa, catalogándola de más heroica y por su apodo). Contador era consciente de que Nibali iba en busca del Giro y atacando solo desde tan lejos y en un descenso podría conseguir esa posibilidad. Hasta 30 segundos disfrutó el de Liquigas respecto a un Contador sin equipo que le facilitase la labor. Para los que ya estaban contentos con lo visto, el guión solo podía mejorar: el Passo Fedaia era el siguiente, o lo que es lo mismo, la Marmolada. Contador hacía suyo el refrán del mejor ataque es una buena defensa y descolgaba con su alegre pedaleo a Nibali y Antón, que no encontraba las sensaciones del día anterior. Solo Rujano (su idilio con esta carrera es de admirar) y el joven de Rabobank Kruijswijk seguían al madrileño, aunque por detrás había una reacción comandada por Scaporni, con un grupo en el que estaban Menchov, Purito, Gadret, Arroyo o Kreuziger. Finalmente, todo volvía a la normalidad, salvo por Nibali y Antón que naufragaban en las rampas de la Marmolada. Por delante, Garzelli coronaba por segunda vez consecutiva otro puerto (Giau y Marmolada) pero Nieve le pisaba las cubiertas de la bicicleta a poco más de 30 segundos. Si no pasaba nada raro en el descenso, el navarro cogería al italiano por inercia en la subida a Val di Fassa. El grupo principal rodaba aún a seis minutos, pero con un integrante nuevo, Nibali, que de nuevo demostró sus habilidades cuando la carretera adquiere desniveles negativos para enlazar con los mejores.

El pelotón por el Passo de Giau (Graham Watson).

Dos carreras se veían en el horizonte: una por delante, con Garzelli y Nieve por la victoria (que no es poco) de la decimoquinta etapa del Giro y otra por la general de la ronda italiana. Nada más empezar la subida a Val di Fassa, Nieve hizo de hombre del mazo y castigó a Garzelli con un cambio de ritmo que desfondó al transalpino. A partir de ahí, Nieve empezó una lucha contra sí mismo. Dejó de importar que lloviera, el haber hecho 220 km en fuga, el haber sido protagonista de esta grandiosa etapa. Solo quería ganar. Pasar primero la meta que le distinguiría como uno de los héroes de ese día, para convertirse en leyenda. Contador por detrás atacaba de nuevo. Esta vez nadie siguió. Cada uno iba suficientemente mermado como para pesar en colaborar. Scarponi y Gadret fueron los que más cerca estuvieron del campeón español en la subida. Nieve daba pequeños pasos de gigante con cada pedalada. Un metro menos para la gloria pensaría en más de una ocasión. Todo sería más tranquilo si por detrás no viniera un delgadísimo corredor cuya frescura era sinónimo del espectacular momento de forma que atesoraba. Los metros finales de esa (mítica por un día) subida a Val di Fassa resultaron ser agónicos. Todos los amantes del ciclismo empujaban desde su casa o la cuneta al de Leiza que estaba a punto de hacer una proeza. Podías imaginar su dureza cuando fruncía el ceño haciendo ver arrugas incompresibles para su edad. La ventaja era suficiente para lo poco que quedaba, pero el final parecía estar aún más lejos. Después, de 7 horas, 27 minutos y 14 segundos, Mikel Nieve daba la segunda victoria consecutiva a Euskaltel Euskadi. Poco más de un minuto y medio después llegaba Garzelli, que bien podríamos pensar que se hubiera quedado sin pelos por el esfuerzo. Casi a la par, Contador y Scarponi y así, hasta 162 memorables corredores.

Una etapa de las que hace afición. En las que te lamentas no haber puesto a grabarlas pensando que será otra más. Lo bueno (y a la vez contradictorio) de estas etapas es que ocurren cada cierto tiempo. Solo así valoramos cuando podemos ver una de ellas. Si todas fueran igual no apreciaríamos su verdadera cuantía. Un año y medio después seguimos narrando este hecho como algo extraordinario, aun habiéndose disputado miles de etapas más. Está claro que el espectador que se sentó a ver la televisión no se podía imaginar que pudiera pasar tal cosa. Esto tinta de espectacular al ciclismo. ¿Quién sabe si el día de mañana los astros se alinearán de nuevo y ocurrirá otra jornada así? Desde Dorsal51 solo podemos decir que el video está preparado desde ese día para grabar cada jornada de ciclismo, puesto que cualquier momento de ese día compensa los malos sabores que nos puede dejar este deporte, tan querido y repudiado a partes iguales por el público en general.

Nieve en su larga y solitaria travesía.

CLASIFICACIÓN DE LA ETAPA:

1.         Mikel Nieve Ituralde (ESP) Euskaltel-Euskadi 7h 27:14

2.         Stefano Garzelli (ITA) Acqua & Sapone a 01:41

3.         Alberto Contador (ESP) Saxo Bank a 01:50

4.         Michele Scarponi (ITA) Lampre – ISD a 01:57

5.         John Gadret (FRA) AG2R La Mondiale a 02:28

6.         José Rujano (VEN) Androni Giocattoli a 02:35

7.         Vincenzo Nibali (ITA) Liquigas-Cannondale a 03:34

8.         Joaquím Rodríguez (ESP) Katusha Team a 03:34

9.         Roman Kreuziger (CZE) Pro Team Astana a 04:01

10.      Steven Kruijswijk (NED) Rabobank Cycling Team a 04:13

11.      Denis Menchov (RUS) Geox a 04:23

12.      David Arroyo (ESP) Movistar a 04:30

18.      Igor Anton (ESP) Euskaltel Euskadi a 07:59

52.      Carlos Sastre (ESP) Geox a 21:02

GENERAL DEL GIRO DE ITALIA 2011 TRAS LA DECIMOQUINTA ETAPA:

1. Alberto Contador (ESP) Saxo Bank 62h 15:29

2. Michele Scarponi (ITA) Lampre – ISD a 04:20

3. Vicenzo Nibali (ITA) Liquigas-Cannondale a 05:11

4. John Gadret (FRA) AG2R La Mondiale a 06:08

5. Mikel Nieve (ESP) Euskaltel-Euskadi a 07:03

6. José Rujano (VEN) Androni a 08:39

7. Denis Menchov (RUS) Geox a 08:46

8. Roman Kreuziger (CZE) Pro Team Astana a 08:58

9. Joaquín Rodríguez (ESP) Katusha a 09:20

10. David Arroyo (ESP) Movistar a 09:30

11. Igor Antón (ESP) Euskaltel-Euskadi a 09:37

30. Carlos Sastre (ESP) Geox a 41:00

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