Entrevista a Koldo Fernández de Larrea (I)

Posted on diciembre 21, 2012

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Enrique Delgado Sanz@Delsanz

Koldo Fernández de Larrea milita actualmente en las filas del Garmin-Sharp estadounidense, hasta donde llegó tras dar el salto desde el equipo de su tierra y sus amores, el Euskaltel Euskadi, a principios de 2012. Con el paso de los años se ha ganado el ser considerado uno de los mejores sprinters españoles del momento. Días antes de la publicación de esta entrevista Koldo regresó a España tras completar la primera concentración de pretemporada con su equipo en el lejano oeste, donde comenzaron a afilar sus opciones de cara a la temporada que ya se aproxima. Antes de partir pudimos mantener una agradable charla telefónica con él en la que repasamos toda su trayectoria, desde los inicios hasta el presente, así como sus objetivos para la temporada que ya prepara.

Aquí comienza la historia de un niño de Zurbano, cerca de  Vitoria, que quería ser ciclista y que tras muchos años de esfuerzo y entrenamiento lo consiguió. También es la historia de un ciclista atípico dentro del perfil clásico de corredor español; nuestro protagonista no es ni escalador, ni pesa cincuenta kilos ni oposita a las clasificaciones generales de Tour, Giro o Vuelta. Es más de jugarse el tipo en las llegadas masivas, del maillot verde o de pruebas de un día.

Koldo Fernández de Larrea, feliz en su etapa en el Garmin.

Hace poco que se retiró Oscar Freire, uno de los mejores sprinters a nivel mundial de todos los tiempos pero que posiblemente no ha recibido en España todo el reconocimiento que debería. ¿Estáis poco valorados los sprinters por aquí?

Yo creo que es la cultura española, que siempre ha estado centrada en las grandes vueltas desde Perico e Induráin hasta a Contador. El aficionado español ha tenido la suerte de tener unos grandes campeones que han estado disputando el Tour de Francia. En cambio en países como Bélgica se valoran más las carreras de un día. Un tío como Freire en Bélgica o en Holanda hubiera sido dios. Boonen en Bélgica es casi como Cristiano Ronaldo aquí. Pregúntale a la gente de la calle que quién es Óscar Freire y muchos igual no saben ni quién es y en cambio a Cristiano le conoce todo el mundo. Si Freire hubiera sido belga otro gallo hubiera cantado.

¿No te da miedo ir la velocidad que alcanzáis en los sprints? La impresión que da desde fuera es bestial. ¿Cómo lo viven en casa?

Para los de casa no es agradable, siempre hay riesgo, en todos los sprints, y después de las caídas que he tenido siempre tienen un poco de miedo e incertidumbre. Pero cuando estás metido en el sprint no ves ese riesgo. Estás metido en carrera y vas a lo que vas. Eso sí, con el paso de los años cada vez eres más prudente, arriesgas en ciertas carreras y cuando lo ves claro. Si no estás al 100% o es una carrera en la que ves mucho peligro vas más con la cabeza que con el corazón.

Ahí influirá también que acabas de ser padre…

Influye todo un poco, cuando eres joven parece que tienes mucho que ganar y nada que perder y con los años piensas más con la cabeza y dices: si me caigo aquí voy a estar otra vez dos meses para recuperarme e igual es mejor levantar el pie si está la carretera mojada y ya tendré otra oportunidad mañana. Cuando eres joven no te das cuenta tanto de esas cosas.

¿Cuál ha sido el ciclista que más te ha impresionado tras diez años en la élite?

El que más me ha impresionado en el pelotón ha sido Jan Ullrich. Aunque por la manera de correr también me quedaría con Iban Mayo, enganchaba mucho encima de la bicicleta. Esos dos han sido los que más me han llamado la atención.

¿Cómo era Ullrich?

Era muy respetado y muy querido en el pelotón, caía muy bien a todo el mundo. No se metía con nadie, rodaba por el pelotón y no por ser un gran campeón iba en plan aquí estoy yo. Era un tío muy normal y por eso se le tenía mucho aprecio.

¿Hay mucha estrella ‘subidita’ dentro del pelotón?

Sí, hay de todo. Hay líderes que van quizá un poco subidos pero otros que son bellísimas personas. Ullrich no levantaba nunca la voz. Hoy en día pocos líderes son como los de antes. Me gusta decir que Purito es uno de los pocos que dan la cara por sus corredores. En Katusha tiene un grupo de corredores a los que trata muy bien y eso luego lo agradecen y se dejan la piel por él. Purito es, hoy en día, uno de los grandes líderes del ciclismo.

Volvamos para atrás. ¿Qué ciclista te gustaba cuando eras un chaval?

A mí por ser sprinter siempre me ha llamado mucho la atención Mario Cipollini, por su manera de correr, por lo que he oído de él y por todo un poco. Me fijé en él e incluso tuve la oportunidad de hablar con él en un Giro. Era un corredor espectacular.

¿Eras más de fútbol o de la bicicleta de niño?

Bueno, cuando eres pequeño le das a todos los deportes un poco, pero como vivía en un pueblo utilizaba la bici como un medio de transporte. Era con lo que más disfrutaba. Al principio lo veía como un juego pero luego se convirtió en mi profesión.

¿Cuándo empezaste a tomarte la bici más en serio?

Con once años me federé en el Cafés la Brasileña. Al principio era como un juego pero vas pasando de las escuelas a cadetes, luego a juveniles, aficionados y al final a profesionales y te das cuenta de que el sueño al final se ha convertido en realidad.

¿Cuándo te diste cuenta de que te podías dedicar a esto?

Darme cuenta… la bicicleta se me ha dado bien, desde pequeño, desde que me apunte a las escuelas. De hecho el primer año gané todas las carreras menos una, el segundo todas, en cadetes fui campeón de Euskadi al igual que en juveniles, que también fui campeón de España. He ganado casi siempre, pero hasta que no llegas a aficionados no lo tienes seguro. Es una etapa que te exige dedicarte al 100% y ahí me lo plantee a pesar de que esos no fueron mis mejores años. Tuve la suerte de que me pasaran a Euskaltel Euskadi y a partir de ahí pude demostrar que valía para esto.

¿Siempre has sido sprinter?

Al principio se me daba todo bien, en cadetes y juveniles ganaba al sprint, para arriba, como fuera. He ganado hasta cronoescaladas (risas). Se me daba todo bien. Con el paso de los años el cuerpo se va haciendo y por mi constitución, siempre he sido corpulento, me he ido centrando en carreras de un día, clásicas y también en el sprint.

Una imagen de Koldo en su etapa como amateur (Foto: koldofernandezdelarrea.com)

Algo un poco más desconocido para el aficionado es tu etapa amateur ¿Cómo la recuerdas?

Fueron años duros. Es una etapa complicada. Hay mucho nivel y pasas con 18 años. Vienes de ganar carreras en cadetes y juveniles, estás acostumbrado a ganar y pasas ahí dos años o tres que se hacen muy duros y en los que se hace difícil ganar. Hay gente mayor que compite y que puede tener hasta 25 años y es grande la diferencia fisiológicamente. Psicológicamente es duro para muchos corredores. Hay que tener paciencia y saber pasar esos malos momentos.

¿Igual ahí se han quedado muchas jóvenes promesas?

Eso es. Es una pena. Ha habido gente que podía haber sido profesional y no ha sabido pasar ese bache. Yo el consejo que les doy a todos los que están en esto es que tengan paciencia y que aguanten esos años. Que no se desanimen aunque no les salgan las cosas , que luchen día a día y si ven que van progresando, poco a poco conseguirán hacer su camino.

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