Abuelos del pelotón I: Chris Horner

Posted on marzo 13, 2013

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Chris Horner a punto de cumplir 42 años es el mejor ejemplo de que la edad no es impedimento para nada (foto: radioshackleopardtreck.com)

Chris Horner a punto de cumplir 42 años es el mejor ejemplo de que la edad no es impedimento para nada (foto: radioshackleopardtreck.com)

Antonio Álvarez Lovillo-@lovillo99

Cuando Chris Horner y Jens Voigt empezaban a hacerse un hueco en el mundo del ciclismo, el esloveno Peter Sagan aún no habría cogido su primera bicicleta. Y es que los años pasan para todos pero estos dos viejos rockeros quieren seguir dando guerra y no solo eso, sino es que encima lo hacen a la perfección. Tanto el estadounidense como el alemán nacieron allá por el año 1971, es decir, hace “solamente” 42 años. Como los mejores vinos, parecen mejorar por el tiempo. Temporada sí y temporada también están delante en carrera y sorprendiendo a todo el mundo. Ninguno de los dos pasará a la historia por grandes triunfos (aunque también las tienen), es más, siempre han destacado como gregarios, pero su esfuerzo, dedicación y amor a este deporte harán que en el futuro cuando se nombre a uno de estos dos “abuelos”, seanrecordados con una gran sonrisa. En esta primera entrega hablaremos del americano que recientemente ha sido protagonista en Tirreno Adriático para disfrute de todos.

Hablando de Horner, hay que decir que es el fiel reflejo de cómo los años no siempre tienen que ir a peor. Seguramente, su edad de maduración le ha llegado con más de 30 años y los resultados así lo avalan. No obstante, la historia de Chris Horner no está exenta de curiosidades. Este ciclista nació en Japón, en Okinawa, debido a que su padre era mecánico del ejército americano lo que hizo que pasara los primeros dos años de su vida en la base de allí. Desde un principio tuvo que labrarse su futuro, trabajando en tiendas de bicicletas e incluso en la construcción. No obstante, compaginaba ambas cosas con sus primeras victorias en territorio norteamericano: así, ganó hasta doce veces entre 1992 y 1996, incluido un tercer puesto en el campeonato de EEUU en ruta.

Ese último año será importante para él, puesto que en su viaje a una carrera en Sudáfrica le iba a cambiar la vida (o eso pensaría él). Alain Galopin, director de la Français Des Jeux estaba destinado en el país africano para fichar al australiano Baden Cooke, pero tras ver a Horner decidió cambiar de opinión y ofrecerle un contrato al americano (Baden Cooke sería finalmente contratado en 2002 por el equipo francés). Pero como suele suceder a muchos corredores que cambian de continente, el cambio fue muy brusco y el “joven” (dio el salto a Europa con 26 años) no respondió a las expectativas. Es más, no consiguió ganar una carrera y su mejor resultado fue tercero en el GP Ouest France y segundo en una etapa del Circuito de Lorraine. Horner regresó a su país y su continente. Aquel donde durante cinco años le vio brillar. Y en el equipo Mercury Cycling Team retomó la senda de la victoria. Cuatro victorias, incluidas la general de dos carreras por etapas (Redlands Byclice Classics y el Tour de Langkawi en 2000).

Por el continente norteamericano siguió compitiendo durante cuatro temporadas cosechando las carreras más importantes del lugar: GP San Francisco, Tour de Georgia, de nuevo la Redlands Byclice Classics…). Todo esto le llevó a que en 2005 por cortesía del entonces Manager del Saunier Duval Mauro Gianneti recalara en las filas del conjunto español. Esa temporada sí que obtuvo mejores resultados que en su anterior etapa en Europa. Con 34 años, Horner disfrutaba del ciclismo de nuevo, una segunda juventud que le llevó a ganar en una etapa del Tour de Suiza e incluso debutar en el Tour de Francia donde acabó en una dignísima 33º posición. De nuevo Suiza, pero esta vez Romandía vería a Horner ganar al año siguiente. Contaba su director deportivo por entonces, Matxín, que Horner era un chico bastante especial, como demuestra el hecho de que siempre pedía pizza en carrera o enfardarse en un restaurante por no servirle hamburguesas. No es de extrañar que tras disputar el Mundial de Verona 2004, en el que acabó octavo, se comió una hamburguesa con patatas fritas para celebrarlo.

Sus primeros éxitos llegaron en territorio americano y su salto a Europa definitivo no se produjo hasta que tuvo 33 años (foto: chrishornerracing.com)

Sus primeros éxitos llegaron en territorio americano y su salto a Europa definitivo no se produjo hasta que tuvo 33 años (foto: chrishornerracing.com)

En esta ocasión, el norteamericano sí que se aclimató rápido y esto demuestra el hecho que pasara por los equipos Lotto, Astaná, y Radioshack, donde milita actualmente. Sin ninguna duda, su victoria más importante será en 2010 con el equipo de su país y en España precisamente. El triunfo en la general del País Vasco (en la que sería segundo un año después) le devolvía al panorama de la victoria y sin ninguna duda a creer que no hay edad para triunfar. Por entonces contaba con 39 años y bien llevados, como demuestra su décima posición en el Tour de ese año. Otra de las victorias más especiales para Horner será la lograda en 2011 en California, rememorando a aquel joven ciclista que en la década de los 90 había inscrito su nombre por aquellos lares. Pero en los últimos años no ha sido todo tan fácil. Ese mismo 2011 le trajo su peor lesión deportiva: ocho meses parados, puesto que en el Tour 2011 tuvo que retirarse con una conmoción cerebral y una fractura en la nariz.

Lo peor, sin embargo, vendría después, cuando en el viaje de regreso a casa un coágulo le provocó una embolia pulmonar que puso en peligro su vida. Los éxitos de 2012, acabando segundo en Tirreno o noveno en su querida País Vasco más el decimotercer puesto en la general del Tour de Francia entre otros muestran que está totalmente recuperado de ese percance. Sin duda alguna, el secreto del éxito radica en el amor al trabajo que hace y esto es lo que representa actualmente el estadounidense.

El porqué merece estará aquí tiene su razón en el comienzo de temporada que ha hecho estando delante con Froome, Purito, Contador… de nuevo en Italia, en Tirreno Adriático. Una sexta posición que le sabrá a gloria y que seguro que mejorará durante el año en otras carreras.

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