Induráin pedalea para ser el mejor – Volta 1988

Posted on marzo 18, 2013

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Gabriel Álvarez García- @gabialv91

Antes de que Miguel Induráin, por ser políticamente correctos no diremos eso de “el mejor ciclista de la historia”, se sacara el abono del primer cajón del podio de París, antes incluso de que nos hiciera vibrar entre la niebla y la nieve en las carreteras Italianas de los Giros de principio de los 90, hubo una prueba que vio a este ciclista por sus carreteras, cuando efectivamente era ciclista y no mito.

Eran otros tiempos, tiempos de ciclismo, los mejores ciclistas del pelotón internacional se inscribían en La Volta a Catalunya, no como preparación para las grandes vueltas, sino como culminación de las mismas, puesto que en aquella época de ciclismo, la prueba se celebraba en Septiembre, una vez acabado el Tour de Francia.

Indurain-Reynolds-Dorsal51

Induráin nunca abandonaría el equipo que lo vio nacer, por aquel entonces Reynolds (via http://alpino-gliaccia.blogspot.com.es)

Aquel ciclista apodado “El Señor” explicó de manera excepcional lo que significaba este calendario en una entrevista a http://www.voltacatalunya.cat :

“Si acababa bien el Tour, podía llegar a La Volta en condiciones. Si acababas mal, como me pasó en el 93, entonces no llegabas bien. La Volta era muy dura, venían los mejores y había que venir a ganarla con mucha fuerza.”

El ciclista navarro llegaba a Cataluña para acabar una temporada 1988 que había sido la más dura desde sus inicios en la competición profesional. Las pruebas de primavera se había contado como fracasos, lo que parecía un movimiento del todo beneficioso como era el retorno de Perico Delgado al equipo Reynolds, trastocó su calendario y en La Vuelta a España no pudo ayudar a su jefe de filas, Julián Gorospe, y abandonaría a mitad de la prueba. Sin embargo cuando las primeras dudas sobre aquel prometedor corredor empezaron a sobrevolar por el pelotón llegó el Tour de 1988.

El futuro pentacampeón de la ronda gala fue siempre un apoyo para Pedro Delgado, ayudándolo en todo momento y mostrándose como el gregario más fuerte del equipo. La victoria en París de Perico fue un triunfo colectivo e Induráin demostró que llegaba en plena forma para luchar por La Volta, a la que, esta vez sí, acudía como jefe del equipo.

El equipo Reynolds, con Pedro Delgado (centro) y Miguel Induráin (izq) posando con el maillot amarillo (via movistar.com)

El equipo Reynolds, con Pedro Delgado (centro) y Miguel Induráin (izq) posando con el maillot amarillo (via movistar.com)

Pudo ser el momento en el que Miguel Induráin decidió ser más que un clasicómano, en aquella Volta en 1988, fue consciente de que podía ir a por las vueltas de una semana y fijaría los cimientos para, años más tarde, atacar las de tres semanas.

Tras cinco etapas, la tercera de ellas doble (aquella época de “sectores”  en la que primero se corría una contrarreloj y luego una etapa en línea) el ciclista de Reynolds se encontraba a tan solo 17 segundos del líder de la carrera, el también español Laudelino Cubino (BH). A favor del corredor navarro el primer sector de aquella última etapa, una contrarreloj de 29´7 kilómetros. En contra que aquella contrarreloj escondía una subida a la Academia del Talarn, de 3ª categoría.

Así comenzó aquella contrarreloj a muerte, y los primeros 17 km se esfumaron entre golpe de pedal y golpe de pedal. Pero en la cota Induráin no encontró su ritmo y subió atrancado y sufriendo, “perdiendo más tiempo del que esperaba”. Tras coronar empezó realmente la lucha contra el crono, la victoria de etapa estaba entre él y Álvaro Pino y vestirse de líder sería cosa de segundos. Finalmente, el dominio en la contrarreloj de aquel joven portento le permitió llevarse la etapa y colocarse líder de la carrera por tan solo 8s. El segundo sector de la etapa se convirtió en mero trámite y en un paseo por las calles de Lleida.

Tras haber aguantado en la montaña y demostrar su poderío en la contrarreloj, Miguel Induráin inscribía por primera vez su nombre en la Volta y en la historia del ciclismo.

Clasificación General Volta 1988:

1. Miguel INDURAIN (Esp) en 25h29’14”
2. Laudelino Cubino (Esp) à 8″
3. Marino Lejarreta (Esp) à 44″
4. Alvaro Pino (Esp) à 51″
5. Pello Ruiz Cabestany (Esp) à 2’18”

Aquella edición de La Volta 1988 vio a Miguel Induráin alzarse con su primer gran triunfo

Aquella edición de La Volta 1988 vio a Miguel Induráin alzarse con su primer gran triunfo (via voltacatalunya.cat)

Miguel Induráin volvería varias veces a disputar aquella carrera en la que tanto disfrutaba. Su idilio con las carreteras catalanas no lo fue tanto cuando en un día lluvioso sufría una caída en Salou en 1990. Pero nadie le pudo discutir la victoria a un corredor, ya completamente hecho, que pese haber ganado Giro y Tour no tuvo reparo en ir a La Volta en 1991 para ganarla y repetir triunfo en 1992. Como él mismo dijo en 1993 no pudo luchar por no llegar con las fuerzas necesarias a una carrera que pedía lo máximo de los corredores.

Siempre quería estar en la salida de La Volta, puede ser porque en aquella época iban los mejores a brillar en Cataluña, pero a nosotros nos gusta pensar que era para rendirle homenaje a aquella prueba que lo vio convertirse en ciclista.

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