Nadie se escondió en la Volta

Posted on marzo 24, 2013

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Los grandes favoritos dieron la talla en la ronda catalana (Foto: cyclingweekly.co.uk).

Los grandes favoritos dieron la talla en la ronda catalana (Foto: cyclingweekly.co.uk).

Enrique Delgado Sanz – @Delsanz

Si el Tour, el Giro, la Vuelta y los cinco Monumentos tuvieran que encontrar sus homólogos en los exámenes a los que se enfrentan los universitarios todos los años, sin duda darían con su equivalente en los exámenes finales. Esos en los que quiere sacar buena nota toda la clase. Pues bien, antes de los exámenes finales el profesor ya sabe quién puede optar a la matrícula y quién tendrá que volver en septiembre con las referencias que le facilitan las calificaciones de los exámenes parciales, esos que tienen menor importancia pero a los que acuden todos los estudiantes con la ilusión y las ganas de probarse y hacerlo bien para afrontar las grandes citas con confianza.

La Volta a Catalunya podría identificarse con uno de estos exámenes parciales de mitad de cuatrimestre. Este año, la organización había confeccionado un exigente recorrido; duro y que se prestaba a retratar a las grandes estrellas que hubieran decidido desplazarse a la costa catalana de vacaciones –o como se dice ahora, para marcarse un Andy Schleck-.

Sobre el papel, los focos estaban puestos en el duelo entre Purito y Valverde. Las casas de apuestas ofrecían pronósticos cerrados para la victoria de uno de los dos pero la caída y posterior retirada del murciano en la cuarta etapa abría el fuego cruzado a los Martin, Hesjedal, Wiggins, Pinot, Nieve, Antón, Gesink, Scarponi, Menchov y compañía, grandes ciclistas a los que les perseguía un fantasma común: ¿serían capaces de demostrar una aproximación del nivel al que acostumbran al aficionado en las grandes citas del calendario?.

Los muchachos de Garmin, con Daniel Martin y Ryder Hesjedal como principales jefes de filas, llegaron con las cosas claras: una de las dos balas azules debería ganar la ronda mediterránea y así fue; Dan Martin se erigió como sucesor de otro irlandés de postín –y apellidado Kelly- al conseguir la victoria general en una de las vueltas de una semana más prestigiosas del calendario tras hacer buena la estrategia planteada por la formación estadounidense en la etapa reina con final en Port Ainé. Hesjedal dinamitó la carrera y Martin, que se conoce las carreteras catalanas como la palma de su mano, no falló. Etapa y liderato que ya no dejó escapar.

Los viejos rockeros también cumplieron, o por lo menos dejaron ver sus dorsales cuando la carrera exigió su presencia en la parte delantera del pelotón. Wiggo, acostumbrado a ganar sin demarrar en los puertos, se animó a tensar la carrera con varios ataques al final de la tercera etapa con el fin de conseguir algunos segundos de renta sobre Purito y Quintana, que volvieron a demostrar su gran estado de forma. Movimientos como éste del británico siempre se agradecen. Wiggins comienza a carburar y Van den Broeck, por el que no pasan los años, batalló como acostumbra, buscando ataques que normalmente fueron anulados con relativa facilidad por el pelotón. El de Lotto aún no está de sobresaliente pero va en camino. Scarponi también cumplió y con creces. En un arranque de casta, clase y carácter logró subirse al podio final tras robarle la cartera a Quintana -algo inocente- en la última etapa. No falla.

Gesink, Antón, Nieve y Pinot encarnaron la voluntad y las ganas de agradar de la juventud. El holandés de Blanco copó las posiciones delanteras en los ascensos de todos los puertos hasta que la carrera, la pendiente y los explosivos ataques de Purito le derribaron, igual que al jefe de filas de la formación vasca; Igor Antón sufrió pero fue capaz de figurar en el top15 en todas las etapas montañosas y en la general, igual que Mikel Nieve, del que se espera mucho este año y que hace gala de mejores intenciones que piernas de momento.

En Francia han comenzado muy bien la temporada con los éxitos de Coquard, Bohuanni y la gran presencia de Voeckler en las clásicas pero echaban de menos disfrutar de uno de sus vueltómanos con más futuro. Llegó a la Volta tras superar un resfriado que se alargó más de lo esperado y apareció. Thibaut Pinot tranquilizó a la parroquia demostrando su clase en la tercera etapa y tirando de casta buscando la victoria en la etapa con final en Valls. Clase y trabajo que convierten al galo en una realidad más que en un espejismo.

La Volta echó el cierre un año más y volvió a demostrar que, pese a las deficiencias en el apartado audiovisual, es una de las vueltas por etapas con más solera del calendario ya que, año tras año, se erige como uno de los mejores termómetros para valorar el estado de forma de los ciclistas que estarán llamados a dominar el universo ciclismo en los meses posteriores. De momento, todos los llamados a esa misión han dado la cara en los exámenes parciales. Los exámenes finales ya están más cerca y varios superclass han enseñado su candidatura a la matrícula de honor.

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