Grandes rivalidades – Bugno vs Indurain

Posted on marzo 31, 2013

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Este duelo rememora grandes recuerdos al aficionado del buen ciclismo.

Este duelo rememora grandes recuerdos al aficionado del buen ciclismo.

Carlos Nuñez@charlylizard

Comenzamos nuestra historia en 1990. En el Giro deslumbra Gianni Bugno, que vence el Giro de cabo a rabo tras ponerse de líder en la primera etapa,  una contrarreloj de 13km. En la corsa rosa gana tres etapas, y en la general final aventaja en más de 6 minutos a Charly  Mottet, y en 9 minutos a Giovanetti. Todo el mundo habla del gran campeón del presente-futuro. Hay que decir que Claudio Chiappucci se hacía con la clasificación de la montaña.  Llegó julio, y con él, Le Tour. Este Tour, llamado el del relevo generacional, fue vencido por Greg LeMond, de la antigua hornada de ciclistas.

Pero en esta carrera llamaron a la puerta gente como Chiappucci, segundo en la general tras aprovecharse de la escapada bidón  del primer día, en la que el Diablo conseguía 10 minutos de ventaja. También llamó Miguel Indurain, ganador en Luz Ardiden como gregario de un Perico Delgado que “solo” conseguía el cuarto puesto en la general. Erik Breukink ganaba la contrarreloj de Villard de Lans y se subía al cajón como tercero. Y Gianni Bugno, que venía de maravillar al mundo en el Giro terminaba séptimo y con dos etapas, entre ellas la de Alpe d´huez.  Además se impuso en la clasificación de la Copa del Mundo, ganando por ejemplo en Milán San Remo, y sacó bronce en el mundial de ciclismo. Como colofón, encabezó el ranking UCI.

Así pues, la cosecha del 64 avisaba en 1990 que el futuro del ciclismo estaba en sus manos, y la encabezaba Gianni Bugno, el ciclista con más clase del momento, capaz de ganar etapas de montaña, contrarrelojes, las mejores clásicas del mundo, y generales de vueltas de tres semanas.

Y así nos situamos en 1991, el año definitivo del cambio. Miguel Indurain acude de jefe de filas de Banesto a la Vuelta a España, donde acaba segundo tras Mauri, momento en el que algunos agoreros decían que el gigante de Navarra no ganaría ninguna gran vuelta. Al Giro van Bugno y Chiappucci. Bugno se topa con un Chioccioli enorme, pero aun así gana tres etapas y se muestra fuerte de cara a julio. Chiappucci logra la segunda plaza, su segundo podio en grandes vueltas en dos años, siempre pegando al palo.  Y en julio llega el Tour, el inicio de esta rivalidad/amistad.

Un infatigable Bugno fue capaz de arañarle victorias a Induráin.

Un infatigable Bugno fue capaz de arañarle victorias a Indurain.

Bugno comienza como gran favorito, viene fuerte del Giro, y ya ha sido capaz de ganar una gran vuelta. En la primera contrarreloj Indurain gana la etapa, pero no es hasta la segunda etapa de los pirineos cuando, junto a Chiappucci, da el golpe sobre la mesa. Aquél día pudo marcar el destino del ciclismo aquellos años. Bugno llegó tarde, no fue a por Chiappucci e Indurain en un principio, pensando en que era una temeridad y le tocó perseguir. Durante todo el Tour Bugno corre a la contra, atacando a cada oportunidad a un Miguel Indurain que le responde a todos los ataques sin problemas.  Bugno repite victoria en Alpe d´huez y termina a 3 minutos y medio de Indurain en la general. La duda queda sembrada: ¿Será el dominador de los próximos años Miguel Indurain? La duda sobre todo queda en la cabeza de Bugno, para el que es un mazazo quedar segundo en el Tour en el que estaba llamado a la victoria.

Este mismo año se disputó el mundial de ciclismo en Alemania, y Bugno se tomó su revancha. En una carrera difícil de controlar, Bugno se impone a Rooks e Indurain, y junto al maillot Arcoíris logra una dosis de moral enorme para el año 1992. Pero la semilla de la rivalidad ha quedado plantada en Julio, y Bugno, que vuelve a encabezar el Ranking UCI, procura evitar a Miguel en las grandes competiciones, citándolo para Julio, el lugar donde Gianni le quiere devolver la moneda.

La revancha de Bugno tuvo lugar en el mejor escenario posible.

La revancha de Bugno tuvo lugar en el mejor escenario posible.

Miguel Indurain decide correr el Giro en 1992, mientras Bugno opta por cambiar su planificación de cara únicamente al Tour de Francia renunciando al Giro. Mientras Indurain, preparando el Tour, se lleva la corsa rosa, Bugno se reserva para estar en plenas condiciones.

Comienza el Tour en San Sebastián, con victoria para Indurain, que pronto deja el jersey amarillo. Los favoritos se citan para la contrarreloj de Luxemburgo, de 65 km. Bugno se las promete muy felices,  y espera dar su estocada. No se esperaba que aquel día Miguel pasara definitivamente a la historia. Bugno perdió 3 minutos y 41 segundos, más que en todo el Tour anterior. Aquel día Bugno declaró que Miguel era un extraterrestre, y la rivalidad se tornó admiración. Bugno se dejó ese 13 de Julio toda la esperanza en poder ganar un Tour de Francia. Probablemente el ciclista con más clase de los últimos años perdió toda la moral en poder ganar de nuevo una gran Vuelta. Días más tarde el Tour llegaba a Italia, pero fue Chiappucci el que puso contra las cuerdas a Indurain, y Bugno el que perdió toda opción. Finalmente el italiano se clasificó tercero en la general a más de 10 minutos y no logró ningún triunfo de etapa.

En el Tour de 1991 asistimos al comienzo de una gran rivalidad, y en el de 1992 a él final de lo que podía haber sido una época de rivalidades. Desde ese momento el cambio de mentalidad fue claro, Bugno renunció a luchar con Miguel, hasta el punto de que al ganar el campeonato de ciclismo de 1992 en Benidorm, hizo las siguientes declaraciones: “en cierto modo me disgusta ganar en el país de Indurain, porque es el mejor corredor del mundo, pero para mí era muy importante vencer”.

Mientras Miguel sigue ganando Tours y Giros, Bugno en 1993 solo pudo ser 18º en el Giro y 20º en el Tour. Con apenas 30 años renuncia a las grandes vueltas y pese a llevarse victorias de etapa no vuelve a disputar una general.

Al final, pese a regalarnos victorias como Tour de Flandes, vimos como una rivalidad de esta entidad y con la presión del público, acabaron con la moral de un ciclista que nos podría haber dado unas tardes memorables de ciclismo durante varios años, mientras que Miguel, al ganar su primer gran envite, se forjó como el gran campeón que conocimos, venciendo a sus rivales imprevisibles, como Chiappucci o Ugrumov, y a los más fuertes, como Rominger, Zulle  o Rijs.

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