Exhibición de ‘motores’ en el Trentino

Posted on abril 17, 2013

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Wigins y Nibali llegaron juntos a meta.

Wigins y Nibali llegaron juntos a meta.

Enrique Delgado Sanz – @Delsanz

La jornada vespertina arrancó lejos del marco belga en el que estaban todos los focos, concretamente a más de 950 kilómetros, con la fotografía de un enorme Pozzovivo saltando de forma ágil y fluida, casi a lo Contador, al primer mordisco de la temporada de Nibali, que dio la sensación de ir al volante de un Ferrari Testarossa: explosivo, volcánico y encendido. Todo lo contrario que un sir inglés que también andaba por allí y que está llamado a aguar la fiesta transalpina; Bradley Wiggins exprimió el motor diesel del Aston Martin que mueve sus pedales para  alcanzar, con un ritmo constante, elegante y sostenido –sin despeinarse- al líder de Astana, con el que llegó de la mano a la meta. Primeras tablas entre los dos máximos favoritos para el Giro de Italia más duro de los últimos años.

Pozzovivo cedió después de su exhibición, es lo que tiene el motor Alfa Romeo, explosividad electrizante y casi temeraria que terminó por romper en mil pedazos el motor del hombre de AG2R, que sin embargó ofreció el espectáculo que gusta en la península transalpina, el del ciclismo al ataque, el mismo que practica Mauro Santambroggio, que prefiere subir los puertos en Ducati al son de un ciclismo a cara de perro y sin reservas que parece no agradar a Cadel Evans, portador de la vitola de favorito pero que demostró que ya está más para cuidar de una plantación de eucaliptos en su finca australiana que para luchar por las grandes vueltas. Perdió tiempo y dejó malas sensaciones. El Giro de Italia será demasiado para él.

Y entre tanto Aston Martin, Ferrari, Ducati, Alfa Romeo y demás, apareció por meta, con algo más de dos minutos y medio de retraso, el Citroên de Maxime Bouet, intrépido explorador francés que se filtró en la escapada del Giro del Trentino en la jornada de ayer y que consiguió un margen de más de seis minutos con respecto a los Nibali, Wiggins, Pozzovivo y Santambrogio. De momento aún le sobran tres minutos y medio en la general a los que se tendrá que agarrar para mantener la maglia rosa.

Fue bonito mientras duró

No todo el mundo tiene la suerte de coger el liderato de una vuelta ciclista de la entidad del Giro del Trentino con sólo 19 años. De hecho, la mayoría de jóvenes de su edad están comenzando en la universidad, trabajando por cuatro duros –algo inusual en estos tiempos- o simplemente sin ninguna meta. Pues bien, el imberbe Josef Cerny, que en la temporada que nos ocupa, la de su debut como profesional, no había llegado a la meta en ninguna de las carreras en las que había tomado partida, se enfundó la maglia de líder tras la primera etapa e intentó defenderla. Sin éxito, la dureza de la carrera y la inexperiencia le pasaron factura. Se dejó quince minutos en meta despidiéndose del sueño.

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