Las razones del movimiento de Hesjedal en Sella di Catona

Posted on mayo 6, 2013

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Las rampas de Sella di Cotano pusieron en jaque la carrera con algo de ayuda de Hesjedal. (foto: cyclingweekly.co.uk)

Las rampas de Sella di Cotano pusieron en jaque la carrera con algo de ayuda de Hesjedal. (foto: cyclingweekly.co.uk)

Antonio Álvarez Lovillo-@lovillo99

Dice el refranero popular que la mejor defensa siempre es un buen ataque. Ryder Hesjedal no necesitaba demostrar nada en la colina de Sella di Catona. Tampoco nadie lo esperaba. Pero el canadiense ha reivindicado que si lleva el número uno a la espalda es por algo. Y que además, si le quieren quitar el Giro de Italia habrá que sudar. En un puerto de tercera categoría, aunque con una pendiente media nada despreciable del 6,6% atacó para sorpresa de todos. No hizo daño, bueno a Scarponi y Betancur un poco indirectamente, pero sí puso en alerta a todos los líderes y mostró muy pronto que es uno de los favoritos, por si quedaba alguna duda para la maglia rosa tan deseada. El año pasado ganó la carrera sin hacer demasiado ruido. Esta vez, va a ser diferente, y ayer fue solo el toque de atención.

Hesjedal, sin compañeros, encontró la colaboración de Nibali, con bastantes de ellos y pilló desprevenido a Wiggins, un poco solitario. Las tornas cambiadas y los equipos también. Nibali no quiso seguir agitando la jornada y tras la tempestad de un avión canadiense llegó la calma. El descenso era para hacer daño, muy técnico, de los que gustan a los especialistas pero no era día para arriesgar. Queda analizar el movimiento del actual campeón del Giro. Su tiempo perdido en la general no era abundante ni tampoco el puerto daba pie a una magnífica emboscada, que en ningún momento fue planteada por otro lado por el Garmin. Entonces, ¿por qué Hesjedal se movió? La primera suposición es clara y evidente. Sacar tiempo. Las rampas de Sella di Catona llegaban algunas al 13% pero no hay que ser ingenuos y pensar que Wiggins iba a quedarse, o que el propio Nibali iba a sufrir un naufragio. ¿Era necesario ser tan valiente? Para el espectador se agradece, pero para un corredor que tiene que afrontar aún la parte principal de una gran vuelta es alocado.

Así que tenemos que seguir pensando por qué Hesjedal movió la carrera. Otro hecho fue ver solo a Wiggins y probarle a ver que tal iba. Un simple toque de atención para hacerle pensar que su equipo no es el que le va a salvar los muebles en todo momento. También puede ser el motivo que Hesjedal y Nibali hubieran hablado, pero la verdad es que la colaboración no duró mucho. Si hay que decantarse por alguna, y aunque sea arriesgado, el autor de este texto recae sobre el argumento de querer demostrarse a sí mismo y al panorama ciclista que no lleva el número uno de casualidad. No nos engañemos. El año pasado la gente subestimaba a Hesjedal cuando consiguió la maglia rosa, pensando que Purito podía sacarle más tiempo. Después de esto y la preparación que ha llevado, se le sitúa solo un peldaño algo por debajo de Nibali y Wiggins, pero sigue después de ellos. Aunque tenga mucha confianza en sí mismo, leer en la prensa siempre  que el Giro será una lucha entre el italiano y el británico no es agrado de nadie. Esto tiene que molestar, por eso dio una señal de que Hesjedal no es el tercero en discordia. Son suposiciones,y hemos avanzado de que no tiene que demostrar nada, a que su ataque es para convencer a la gente. Es contradictorio. Pero también hoy pensábamos que la etapa iba a acabar en un sprint entre algunos sprinters y mira el final. Solo hay una frase que puede resumir tanta suposición sin respuesta: ciclismo.

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