Historias del Giro: El conflicto del equipo Gewiss en el Giro de 1995

Posted on mayo 17, 2013

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Carlos Nuñez-@charlylizard

Aprovechando la disputa del Giro de Italia me viene a la cabeza una de las grandes rivalidades  de los 90 en la corsa rosa. Así como la de Cunego-Simoni, también se trata de ciclistas del  mismo equipo. Nos situamos en 1995, primer año que la Vuelta se disputa en septiembre. Queda solamente el Giro como gran Vuelta antes del Tour, y la preparación de los favoritos  queda separada entre los que corren el Giro y los que prefieren carreras como el Dauphine o el  Midi Libere.

Tony Rominger, ganador de la Vuelta en 1992,1993 y 1994, además de segundo en el Tour de  1993, se presenta en el Giro con la vitola de favorito, con ganas de añadir otra gran vuelta a su  palmarés, y sobre todo para conseguir un gran punto de forma de cara al Tour. ¿Sus rivales?  Berzin, ganador de la edición del año anterior se postula como máximo oponente, pese a  llevar una temporada más discreta. Un accidente aparta al Pantani, sorprendente segundo  el año anterior, con lo que las fuerzas del Carrera quedan en manos de Chiappucci, en su  última oportunidad. Como segundo espada aparece un nombre por encima de los demás.  Ugrumov. Segundo en el Giro de 1993, del Tour de 1994, entiende que el Giro de 1995 es su  gran oportunidad. Solo un problema. Es compañero de Berzin en el Gewiss. La primera etapa se la lleva Cipollini, pero en la segunda comienza la tiranía del suizo Tony  Rominger. En una crono de 19km endosa más de un minuto a sus rivales y se viste de rosa.  Por si fuera poco, en la cuarta etapa con final en un repecho vuelve a dar un puñetazo sobre la  mesa y se lleva la etapa. Rominger no abandonaría el rosa en el resto de la carrera, en la que venció dos etapas contrarreloj más.

Pero a los que vimos aquel Giro sin Indurain siempre nos quedara la misma sensación: la  lucha interna en el Gewiss, tan de moda ahora en equipos como Sky. Perdieron tiempo en la  contrarreloj los dos líderes, y el director no se mojó acerca de quién debía trabajar para quien.  El punto álgido se alcanzó en la antepenúltima etapa. Berzin andaba escapado bastante lejos  de meta, pero un pinchazo hizo que se reagruparan. En la última subida de la etapa finalizada  en Gressoney St. Jean, penúltima oportunidad para los favoritos de desbancar a Rominger,  ocurre lo inesperado: Rominger flaquea. Pero más inesperado es lo que se veía por delante.  En vez de colaborar, ¡Berzin y Ugrumov se dedicaron a atacarse entre ellos! Así consiguieron  lo impensable, dejar pasar una crisis del todopoderoso líder, y hacerle perder tan solo 18  segundos en tres kilómetros. Hay que decir que pese a ganar en la siguiente etapa, Berzin,  segundo en la general, se dejó más de 4 minutos con Rominger, con lo que lo sucedido en  Gressoney St. Jean no fue definitivo. Pero quizás si la actitud durante toda la carrera, que  permitió a Mapei controlarla sin tantos problemas, ya que los Gewis ya se vigilaban entre ellos.

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