Jafferau, con Fuente y Merckx en el recuerdo

Posted on mayo 17, 2013

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Pedro Ceinos Alonso

El col du Galibier (si finalmente las condiciones meteorológicas no lo impiden) marcará el fin de semana de los Alpes en el Giro de Italia, pero un día antes, la organización tiene preparado el explosivo final de Jafferau, lugar al que la gran ronda italiana volverá después de 41 años, y que servirá de excusa perfecta para rememorar una etapa, y sobre todo un época, que sirvió para impulsar definitivamente al ciclismo como  deporte de masa.

Corría el año 1972 y Eddy Merckx imponía su dictadura en las carreteras de la vieja Europa. Daba igual que la carrera durase un día, una semana o tres, ya que la ambición del belga no tenía límites e iba a por todas ellas sin ninguna condición.

Una vieja foto que recuerda este momento.

Una vieja foto que recuerda este momento.

Su voracidad le llevó al Giro de Italia 1972, donde quería seguir haciendo honor al sobrenombre de El Caníbal. Pero allí, se encontró a José Manuel Fuente, el Tarangu, dispuesto, como siempre, a desafiar cualquier ley no escrita. El asturiano convertía las carreras en auténticas bombas de relojería. En cuanto la carretera se empinaba, tomaba las de Villadiego y hacía temblar a todo el pelotón, Merckx incluido, que tuvo que sufrir la fiereza de sus imprevisibles ataques, principalmente en el Giro de Italia, donde se ganó el cariño incondicional de los tifosi. Sin ir más lejos, Eddy Merckx ya había sufrido el azote del asturiano pocos días antes en ese mismo Giro de Italia, en el Blockhaus.

La realidad, eso sí, demostraba qué, en aquella época, cada día era una batalla continua. Y cada batalla estaba cortada por el mismo patrón. Los duelos de Merckx y Fuente se caracterizaban por el principio de acción y reacción, pero, sobre todo, por el orgullo. Al ataque de Fuente en el Blockhaus le siguió la ofensiva de Merckx camino de Catanzaro. De modo que, el contraataque del escalador asturiano no se haría esperar…

Cómo era previsible, ese ataque llegó en cuanto tuvo la oportunidad, en este caso, en la decimocuarta jornada, entre Savona y Jafferau, con 256 kilómetros. El perfil era de aquella etapa era similar al que los ciclistas tendrán que afrontar este año, con el puerto de Sestrieres, por la vertiente de Pragelato, antes de la ascensión final a Jafferau. Eso sí, la de 1972 tenía casi 100 kilómetros más.

Después de la contrarreloj de Forte dei Marmi, Eddy Merckx salió reforzado en la clasificación general, manteniendo a Fuente a una distancia prudencial de 4 minutos, lo que debió enrabietar tanto al asturiano como a su equipo, el legendario KAS, de manera que decidieron lanzar el ataque en Sestrieres jugándose todo a una carta. “Primero con Galdós, y después sólo”, como dice el comentarista Beppe Conti en el resumen de etapa de aquel Giro, Fuente ataca y comienza a acumular segundos de ventaja sobre Eddy Merckx. Segundos que en la cima de Sestrieres se convierten en 3 minutos. Sin embargo, el Tarangu rueda solo y todavía restan 43 kilómetros para meta con el temible y desconocido Jafferau, sin aslfaltar, como fin de etapa.

De Cesana Torinese hacia Bardonecchia, por el valle de Susa, Fuente echa en falta la compañía de algún gregario, pero la carrera está lanzada y no tiene más remedio que intentar no solo mantener la distancia obtenida en Sestrieres, si es posible aumentarla. Por detrás, Merckx rueda en el grupo de principal, pero se resiste a darse por vencido.

Cuando llega la ascensión final, José Manuel Fuente lleva demasiada fatiga acumulada y tanto las exigentes rampas como el sterrato de Jafferau comienzan a hacer mella en su rendimiento. Su pedalear se convierte plomizo y no para de bambolear la cabeza de un lado a otro, dando evidentes síntomas de fatiga. La diferencia con respecto al líder no aumenta, y eso hace que Eddy Merckx se crezca y pase a la contraofensiva. El belga comienza a restar diferencia con respecto al asturiano a medida que la ascensión entra en la fase más decisiva y vuelve a tener la carrera bajo control. Pero Merckx siempre quería más, y a medida que va conociendo las informaciones que le van transmitiendo sus directores, piensa en la victoria, pero sobre todo piensa en humillar a un apajarado José Manuel Fuente. Y así, en el último kilómetro de la cima, mientras el líder del equipo KAS se está hundiendo cada vez más, es alcanzado por el campeón belga que no duda en aventajarle, afianzar su liderato y humillar al corredor que más batalla le planteó en el Giro de Italia.

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