Un Giro de Italia teñido de blanco

Posted on mayo 26, 2013

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Betancur (ALM), Urán (SKY) y Nibali (AST) en la meta de Tre Cime di Lavaredo.

Nacho Barranco Frías – @ridebikesbf

Cuando se presentó el recorrido de la edición del Giro de Italia que acaba de finalizar todos quedamos maravillados. Pocas etapas con un final predecible, muchas emboscadas y un final de carrera espectacular encadenando Alpes y Dolomitas para terminar en Brescia. Muchas expectativas creadas alrededor de una carrera que en los últimos años había desbancado al Tour de Francia en lo que a espectacularidad para los corredores e interes para los aficionados se refiere. Pocos esperaban que por culpa de una perezosa primavera y un invierno demasiado largo se nos haya privado de lo más bonito de este Giro.

La falta de espectáculo no será algo que critiquemos de la carrera. Todos y cada uno de los días hemos tenido sorpresas, sustos, novedades, abandonos y movimiento, mucho movimiento. Un recorrido estaba planteado para que los corredores que venían a luchar la carrera tuvieran que estar atentos desde la primera etapa y, sumado a la mala climatología reinante, ha provocado que jornada tras jornada hayamos podido llenar nuestro Twitter de comentarios y referencias a la corsa rosa.

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‘Wiggo’ fue uno de los más afectados por la lluvia, tanto que tuvo que abandonar.

Debido al mal tiempo y a un mal rendimiento generalizado tuvieron que abandonar la carrera dos de los gallos de la carrera, Bradley Wiggins (SKY) y Ryder Hesjedal (GRS). Con ellos se marchaban la única competencia real de un Vincenzo Nibali (AST) que se mueve como pez -o mejor tiburón- en el agua cuando la carretera se pone peligrosa. Y es que no ha habido jornada en el Giro de Italia que no hayamos buscado la predicción meteorológica, especialmente en una última semana que se ha cebado con la carrera.

Gran trabajo de RCS, organizador de la carrera, configurando un recorrido ideal y tomando decisiones correctas en cada momento. Hemos visto como se suspendía la 19ª etapa por las malas condiciones en Gavia y Stelvio y se modificaba la 20ª evitando los pasos de montaña previos a Tre Cime di Lavaredo y diseñando un recorrido en continuo ascenso para que los ciclistas no tuvieran que afrontar grandes descensos ni sobrepasar la cota de los 2000 metros salvo en la ascensión final. Probablemente la experiencia de Milan-San Remo haya hecho madurar al organizador, que ha querido librarse de un nuevo descalabro como el del primer monumento del año.

Nadie sabe qué hubiera pasado si una climatología tan adversa no hubiera protagonizado la carrera. Muchos dirán que Bradley Wiggins hubiera sido más competitivo al no haber sufrido tanto en las bajadas debido a la lluvia, otros hablarán sobre el beneficio que ha supuesto en hombres como Evans, que ha salvado el podium, el recorte en las últimas etapas y los más osados afirmarán que de haberse producido un Giro más “normal” Nibali no habría estado en lo más alto del podium en Brescia. Todo son conjeturas alrededor de una carrera en la que el corredor de Astana  se ha impuesto derrotando a sus rivales en la carretera, ya fuera seca, mojada e incluso nevada.

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