Voeckler, el francés burlón que siempre gana

Posted on junio 7, 2013

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El líder de Europcar y sus gestos son muy queridos en el país vecino.

El líder de Europcar y sus gestos son muy queridos en el país vecino.

Enrique Delgado Sanz@Delsanz

Hace el tonto sobre la bicicleta, busca el foco de las cámara y le gustan los flashes, vítores y aplausos del público que se agolpa en las cunetas –no es nada raro verle emular al Chava Jiménez pasando el último del pelotón una vez que ya tiene su etapa de rigor en el Tour para lucirse con honores de jefe de Estado-. Suele enervar a sus rivales, mitad porque siempre les gana, mitad por todos los gestos que hace. Está claro que no es un angelito pero probablemente sea uno de los hombres que mejor sabe hacer su trabajo dentro del pelotón. Siempre gana, en cualquier circunstancia, ese no es el problema. Monsieur Voeckler lo ha vuelto a hacer.

Después de saberse el más fuerte de la escapada buena de la sexta etapa de Dauphiné, donde había hombres de mucho nivel –o eso se presuponía de los dos que siguen- como Nieve, De Gendt, Wellens, Herrada o Silin, el galo supo esperar a que aflorara, nerviosa, la impaciencia de Herrada y los dos Astana para, como quien no quiere, saltar a su rueda con asombrosa facilidad. La estrategia comenzaba a gestarse.

La etapa encaraba su recta final y ahí estaba él, en el grupo de cabeza acompañado por Herrada, Seeldrayers y Silin. Pocos relevos de calidad, muchos aspavientos y mayor cabreo de sus compañeros de viaje. De hecho, en los últimos veinte kilómetros nadie en el mundo le vio dar un relevo. El patrón de Europcar tenía clara la misión, llegar más descansado que el resto a los últimos metros, el golpe de riñón sería definitivo. Dicho y hecho, en los últimos veinte kilómetros, Thomas Voeckler intentaba camuflarse a la hora de pasar al relevo; en los últimos cinco prefirió no ser disimulado. No pasó al relevo y punto.

tour de France cycliste Thomas Voeckler vainqueur étape de Saint-Flour

Show Voeckler en estado puro.

El desenlace ya lo conocemos todos, victoria para el corredor más querido y carismático dentro de la France, pero el más antipático, burlón, sobreactuado y odiado lejos de sus fronteras. Por aquí no suele gustar a la mayoría pero su carácter, determinación y resolutividad sólo recuerdan a las del mejor Luis León. Dos hombres capaces de hacer buena la fuga mala de la jornada.

La clavícula de Voeckler merece un capítulo aparte. También es capaz de ganar malherido y lo ha vuelto a demostrar. Si es capaz de triunfar en estas condiciones, recordemos que una caída en la Amstel Gold Race la fracturó la clavícula, que nadie se extrañe si en Francia pasa por el podio para recoger su etapa de rigor o, siendo más ambiciosos y osados, posa en la foto final en París con algún maillot, nunca se sabe. Monsieur Voeckler en estado puro. Vive la France avec Thomas!

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