El último concierto de Euskaltel

Posted on agosto 21, 2013

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La afición, el mejor sustento de la formación vasca.

La afición, el mejor sustento de la formación vasca.

Enrique Delgado Sanz@Delsanz

Tras 20 años de trayectoria, de viajes, de horas de esfuerzo en el escenario, Euskaltel ofrecerá su último concierto en la Vuelta a España. El conjunto naranja puede presumir de trayectoria; además de una trayectoria de las que gustan: ascendente pero a la vez sustentada en la humildad, con poco dinero pero muchos valores, con gente de casa, con ilusión, fuerza, trabajo y constancia como estandartes, pero sobre todo, con el apoyo de todos. Todo el mundo era naranja y lucía orgulloso su camiseta por las cunetas de medio mundo.

Pues bien, lejos de intentar un obituario, que en realidad iba a resultar inexistente e innecesario porque Euskaltel va a seguir muy vivo aunque nadie defienda su maillot sobre el asfalto, los naranjas ya han vendido todas las entradas para su último espectáculo, su última actuación. ¿El escenario? Aquel en el que ha cosechado multitud de aplausos, gritos de ánimo y semi flexiones de tronco –o simplemente reverencias– en señal de respeto y admiración.

Samuel Sánchez, Igor Antón, Mikel Nieve, Egoi Martínez, Gorka Verdugo, Jorge Azanza, Juanjo Oroz, Pablo Urtasun y Mikel Landa serán los herederos de los Madariaga, Laiseka, Gorospe, Perurena, Mayo, Koldo, Zubeldia, Txurruka y otros muchos trabajadores anónimos que tanto esfuerzo han dejado en esta entidad y que aportaron, desde los despachos, el autobús, los talleres, el coche o sobre la bici, su granito de arena para construir el sueño de llevar un proyecto humilde a la, a veces demasiado cruel, élite ciclista.

Pocas presentaciones le hacen falta al cartel de Euskaltel para su última gran actuación. Los mejores estarán sobre la carretera a modo del último castillo de fuegos artificiales que pone fin a un gran espectáculo pirotécnico. Los ecos de sirena entonan que cada uno hará la guerra por su cuenta, que la situación en el equipo será anárquica y que nadie trabajará para nadie. Aún así se antoja bastante difícil pensar en algo así por dos motivos: uno, esto es ciclismo y dos, hablamos de Euskaltel.

No pueden decepcionar a los asistentes al concierto, que en lugar de butacas ocuparán su asiento en una silla de campo hasta que lleguen los ciclistas, cuando se levantarán, templarán sus gargantas y se dirigirán al resquicio de carretera más cercano para dar aliento a los suyos, quizá el último, mientras estos rasgan las cuerdas de un pelotón que les echará de menos.

Los focos estarán puestos sobre los hombres del traje naranja y la pajarita tricolor, que tragarán saliva antes de comenzar a hacer lo que mejor saben, disfrutar y hacer disfrutar porque su ciclismo, el ciclismo al ataque, de dejarse ver, valiente y sin reservas, es arte.

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