Monachil, el puerto trampa

Posted on agosto 24, 2013

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Pedro Ceinos Alonso

La décima etapa de La Vuelta tiene reservado un inédito final en el alto de Hazas Llanas. Se trata de una subida que ha generado bastante expectación con más de 15 kilómetros de ascensión, de los cuales, los últimos 8 tienen una pendiente media del 9% y picos de pendiente máxima del 18%.

Sin embargo, a la sombra, aparece otro puerto que, a pesar de la participación que ha tenido en el desenlace de alguna Vuelta, nunca ha generado demasiado entusiasmo entre la parroquia ciclista. El alto de Monachil, con 8,5 kilómetros al 7,7% es una ascensión tremendamente irregular y engañosa que rompe por sí sola el pelotón. Es el puerto trampa. Los  tres primeros explosivos kilómetros, en los que la pendiente nunca baja del 10%, hacen mucho daño y marcan el resto de la subida dando lugar a desfallecimientos prematuros, tardíos y ciclistas que resurgen y se recuperan al final de la subida. El Purche, como es conocido en el mundillo cicloturista, alterna en sus 4 kilómetros finales pendientes salvajes con descansillos generosos, lo que dificulta que el ciclista pueda coger un buen golpe de pedal y lo mantenga hasta la cima.

La primera aparición de este puerto traicionero en La Vuelta, nos remonta al año 2004, cuando fue ascendido en 2 ocasiones. El primer día de un fin de semana granadino, el alto de Monachil se ascendió en una etapa con final en Granada. Fue el momento que Santi Pérez eligió para irrumpir en escena y llevarse una emotiva victoria que se forjó en las rampas del alto de Monachil. Al día siguiente, la cronoescalada a Sierra Nevada esperaba a los ciclistas por una nueva vertiente que incluía en su desarrollo el alto de Monachil. Se trató de la cronoescalada más dura de toda la historia de La Vuelta y sirvió para que, una vez más, Santi  Pérez asestase un buen estacazo a sus adversarios. El asturiano se quitó definitivamente la careta, y con una performance de otra galaxia lideró todos los parciales para terminar imponiéndose en la cima de Sierra Nevada.

El alto de Monachil hizo honor a su sobrenombre de “puerto trampa” dos años después, en La Vuelta 2006, cuando Alejandro Valverde y Alexandre Vinokourov se jugaron el primer puerto en sus rampas, tanto de la subida… como de la bajada. A la postre, Monachil terminó por ser el lugar donde se decidió la clasificación general. El día anterior a la etapa de Granada, Alejandro Valverde había aguantado todas las embestidas del kazajo en Calar Alto. En Monachil, el entonces líder del Astana lo volvió a intentar en la subida una y otra vez, coronando en la cima con unos pocos segundos de ventaja sobre el líder de la carrera. Valverde haciendo otro alarde de su explosividad logró enlazar con el kazajo en los primeros metros del descenso, pero inexplicablemente, cuando ya estaba encima de él, le volvió a dejar marchar pensando que en el descenso no podría aumentar mucho la diferencia. Ese error táctico, motivado por la presión a la que fue sometido durante toda la subida, y la leyenda de puerto trampa del Monachil, jugaron una mala pasada al murciano y terminó por perder el liderato, dejándose media Vuelta en la etapa de Granada.

En 2009, el Monachil se volvió a ascender de una manera similar a la cronoescalada de 2004, aunque esta vez en etapa en línea. Es decir, se ascendió el Monachil y, prácticamente sin descanso, se acometió la ascensión a Sierra Nevada, por la vertiente nueva de las Sabinas. La mala suerte se cebó en esta ocasión con Cadel Evans, a quien un inoportuno pinchazo y la tardanza en arreglarlo le apartó de la lucha por la clasificación general. Otro damnificado del alto de Monachil sería Samuel Sánchez, que sufrió muchísimo en las explosivas primeras rampas del puerto granadino, pero se rehízo en los kilómetros finales de la ascensión a Sierra Nevada. El asturiano es uno de los corredores que conoce las dos caras de este puerto. Si en 2009 le tocó conocer la cara amarga, dos años antes, en la Vuelta 2007, al líder de Euskaltel-Euskadi le tocó ver el lado amable de este traicionero puerto, ya que un ataque en el descenso provocó su posterior victoria de etapa y, a su vez, fue el punto de inflexión desde donde el asturiano comenzó una remontada que le llevó hasta la tercera plaza de la general.

En esta edición, la importancia del “puerto trampa” Monachil ha quedado eclipsada por la aparición de su hermano gemelo, Hazas Llanas, pero no hay duda que todos los ciclistas pagarán el esfuerzo y sufrirán el peaje de un puerto maldito de poco renombre y muchas vicisitudes.

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