El debate entre la seguridad y el espectáculo

Posted on agosto 28, 2013

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victor mejuto galicia

Uno de los pasos más conflictivos, el puente a la Illa de Arousa (Foto: Víctor Mejuto).

Nacho Barranco Frías – @ridebikesbf

Después de las cuatro primeras etapas de La Vuelta a España desarrolladas en Galicia todos los aficionados hemos compartido una misma opinión: acierto total de la organización. Pero, ¿qué pensarán los corredores? Según las declaraciones de Alejandro Valverde (MOV) al final de la tercera etapa de la ronda española no parecía que al pelotón le haya gustado mucho las emboscadas propuestas por la organización.

“Galicia es bonita, pero para venir de vacaciones” declaraba el murciano ante las preguntas del periodista de RTVE Juan Carlos García. Y es el espectáculo de estas primeras jornadas de La Vuelta ha sido espectaculares, tanto, que en ocasiones las zonas por las que ha transitado el pelotón han hecho peligrar la integridad física de los corredores, algo que una organización nunca debe descuidar.

Uno de los puntos más conflictivos y del que precisamente se quejaba Valverde es el paso hacia la Illa de Arousa en la tercera etapa. En ese puente se produjeron numerosos incidentes debidos principalmente al estrechamiento que presentaba la carretera y, en segunda instancia, a una maña gestión por parte de dirección de carrera, que no supon organizar las motos y coches que quedaron intercalados entre los grupos de corredores.

Caídas y cortes provocaron un auténtico lío que, bien es verdad, mereció la pena -al menos para el espectador- con las espectaculares imágenes que pudimos verde la Illa de Arousa. La escena recordó a muchos el ya mítico Paso de Gois que la organización del Tour de Francia decidió atravesar en la edición de 1999 y en el que Alex Zülle perdió todas las opciones a llevarse un Tour que finalmente conseguiría Armstrong (o nadie, según se quiera ver).

En esta ocasión no hemos tenido que lamentar ningún contratiempo del estilo, teniendo en cuenta también que la dificultad del tramo era menor pero, el debate esta servido: ¿merece la pena poner en riesgo la seguridad de los ciclistas en pos del espectáculo? Para gustos, los colores.

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