De sub-23 a triunfar en la élite sólo hay un año

Posted on septiembre 26, 2013

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Rohan Dennis ya sabe lo que es lucir el maillot amarillo de Dauphiné.

Rohan Dennis ya sabe lo que es lucir el maillot amarillo de Dauphiné.

Enrique Delgado Sanz – @Delsanz

La juventud no es eterna y competir contra los “pequeños” se acaba. Este Mundial ha sido el último para muchos, como Zabel o Simon Yates que ya han firmado con BMC y Sky respectivamente. La normativa UCI dice que en el momento en el que un sub-23 ficha por un equipo World Tour su “infancia” se acaba dejando paso a la barba y la etapa adulta. Los que arrasaron en categoría sub-23 tendrán que buscarse la vida en profesionales y seguramente atravesarán unos años difíciles de adaptación a la élite hasta que lleguen los resultados. ¿Difícil panorama verdad? Si el menor de los Zabel nos lee que esté tranquilo, que también hay quien ha triunfado en su primer año de profesional.

Rohan Dennis o Tom Dumoulin son dos ejemplos de que la adaptación no está reñida con los resultados. El joven australiano de Garmin ha sido una de las más gratas sorpresas de la temporada. Pocos le conocían y nadie contaba con él para hacer cosas grandes aunque… lució el maillot amarillo en Dauphiné, donde también fue el mejor joven; se apuntó la general del Tour de Alberta y rozó el podio en el Tour Down Under. Exhibición de cualidades, sin más.

Por su parte, el holandés supo aprovechar en 2012 la calificación de su equipo, el Argos, como Continental Profesional para bifurcar su actividad entre el calendario profesional y el sub-23. Tan bien se fogueó que este año sólo se le escapó la general del prestigioso Eneco Tour por la virtud del gran Zdenek Stybar. Por si esto fuera poco, varios segundos puestos en sprints masivos han conseguido que su nombre comience a tenerse en cuenta entre los mejores velocistas del pelotón. 22 años, un contrato como profesional y el éxito entre ceja y ceja para él.

Despuntar tras un Mundial discreto

Rohan Dennis abandonó en la competición en ruta sub-23 del año pasado. Ian Boswell, que consiguió un contrato con Sky, tampoco terminó; el soberbio Simon Yates, que este año ya ha firmado por el equipo británico, no consiguió nada más que un discreto 108º puesto –este año espera mejorar, claro-. Un señorito que responde al nombre de Warren Barguil cerró el grupo de cabeza, cabizbajo –permítase la licencia-. Carlos Verona no luchó por la victoria y en Omega, tras su primer año en uno de los mejores equipos del World Tour, están encantados con él. El propio Dumoulin quedó fuera del sprint, su especialidad. Bob Jungels tampoco estuvo a la altura que ha demostrado este año en profesionales…

Innumerable es la lista de hombres que el año pasado desfilaron sin pena ni gloria por los sub-23 de Limburgo y que este año, con más o menos fortuna, han firmado el notable en profesionales. Pero ojo, también es posible destacar en los Mundiales y ganar en profesionales con cierta asiduidad; y si no que se lo pregunten a Coquard, segundo en el Mundial por detrás de Lutsenko –que sin embargo ha decepcionado en su primera temporada con Astana- y con doblete en el Tour de Langkawi.

Coquard bien sabe lo que es levantar los brazos ante los mejores.

Coquard bien sabe lo que es levantar los brazos ante los mejores.

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