España: una nación ciega de éxitos de los vueltómanos

Posted on octubre 8, 2013

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Flecha y Freire fueron compañeros en el antiguo Rabobank (foto:elpais.com)

Flecha y Freire fueron compañeros en el antiguo Rabobank (foto:elpais.com)

Antonio Álvarez Lovillo-@lovillo99

España no es un país con tradición ciclista. No hay que engañarse. No lo es y ya está. Solo se aficiona la gente cuándo hay una gran vuelta, cuándo Televisión Española decide cambiar su programación y colocar en su parrilla unas horas (satisfechos estamos los “frikis” del ciclismo si son más de dos”) de Tour o Vuelta, porque claro está, el Giro no se da. En comparación con los países del Benelux, la propia Italia o Francia, dónde el ciclismo es más que un deporte para echar la siesta, en España solo se sabe lo justo. Lo justo por lo que las noticias también dan, como que Contador gane el Tour o que Purito Rodriguez y Valverde se quedan cerca de la Vuelta. Por cosas como esta, por los triunfos de Indurain, Perico, Bahamontes y muchos más en el Tour en el pasado, España solo tiene tradición de grandes vueltas.

¿Y eso es malo? Para los Sastre, Heras, Contador, Indurain o Perico de turno no lo es. Son casi todos figuras de este deporte, representadas a menudos como ídolos por los más pequeños en las tardes de verano. Y ojo, que no hay que quitar mérito a ganar un Tour (o cinco). Todo lo contrario. Gracias a gente como esta, el ciclismo español está un poco más vivo. Pero, lo curioso y triste a la vez es qué a ningún niño con sueños ciclistas, se le escucha decir: quiero ser de mayor como Freire o como Flecha. Esa es la pena a la que estas líneas lloran. A como dos ciclistas, consagrados en el pelotón mundial apenas tengan hueco en los sueños de unos pocos menores.

Imágenes que nos dea el Tour de Flandes cada año (foto:tercerequipo.com)

Imágenes que nos dea el Tour de Flandes cada año (foto:tercerequipo.com)

Pero no hay que echarle la culpa a ellos. Todo lo contrario. Los más pequeños son los que pueden dar el cambio, pero con los más grandes, más proclives al inmovilismo, ya no hay nada que hacer. El ciclismo es Tour y poco más. Pero si les hablas de Milán-San Remo, Tour de Flandes, París-Roubaix, Lieja-Bastoña-Lieja o Giro de Lombardia, sus caras de ¿qué me dices? aparecerán. Unos monumentos que si tienen este nombre no es por nada. Es porque es tradición, historia pura del ciclismo. El Tour, su parafernalia, todo lo que mueve, al igual que Giro y Vuelta es inexpliclable. La culminación de toda una carrera puede ser ganar alguna grande, pero el verdadero ciclismo, el de héroes con nombre de gregarios, el de ciclistas que preparan una sola jornada para luchar contra otros 180, es este, el de los monumentos.

Milán-San Remo 2013 (foto:cyclingtips.com)

Milán-San Remo 2013 (foto:cyclingtips.com)

Y en España no se conoce. Presumimos de tener los mejores ciclistas y ejemplo es de que Purito Rodríguez sea el lider del World Tour. Sacábamos pecho con Contador, pero nadie atendía al barro en los ojos de Flecha cuando saltaba por los adoquines de Roubaix o a Freire cuándo se las arreglaba para luchar contra trenes perfectamente formados de serpientes unicolor. Es una pena. Para ponerse a llorar. Si lo trasladas a tu casa, como si tus padres no te reconocen todo lo que luchas. Al menos, ellos podrán decir que lo dieron todo. Como Freire, triple campeón mundial y de la Milán-San Remo, quizás la clásica más importante del panorama mundial. Emulando a Miguel Poblet, otro incomprendido cuyo palmarés habla por sí solo.

Flecha, único español, quizás en la historia y lo que queda, que puede decir que ha peleado con los mejores en el pavés. Una vez podium en Tour de Flandes y tres  en París-Roubaix, con segundo puesto incluido y sin descuidar sus funciones de gregario, que al fin y al cabo, siempre hay que ponerse el mono de trabajo. No hay que dejar de lado a Valverde y Purito, consumados clasicómanos. El primero, doble ganador de la Lieja y el segundo, más de lo mismo en Lombardia, pero su popularidad radica en las grandes jornadas que nos dieron en Tour y Vuelta.

Freire es uno de los pocos ciclistas que ha sido tres veces campeón del mundo (foto:pelotonagrupado.blogspot.com)

Freire es uno de los pocos ciclistas que ha sido tres veces campeón del mundo (foto:pelotonagrupado.blogspot.com)

Porque, si no es así, por qué no hablamos de los dos podiums de David Etxebarria en Lieja, prácticamente desapercibidos y olvidados en la historia, o sin ir más lejos, cuando Samuel Sánchez peleaba por ser el primer español en ganar el Giro de Lombardia. Es la cultura que hay aquí, la que tiene cegado a la población de que en este deporte solo es bonito subir una montaña con pendientes del 15% y que lo hagas con ataques. De dónde los gregarios son más ciclistas del pelotón y dónde el anuncio de Contador con los colchones tiene más tirón informativo que las gestas de Flecha y Freire. Es lo que hay y lo que nos toca vivir. Lo peor, es que los aficionados que los hemos visto sabemos que no aparecerán así en años, y los echaremos de menos. Al menos, su palmarés lo tienen bien cubierto y eso en el extranjero se lo valoran. Bueno, y los “frikis” del ciclismo.

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