Roberto Laiseka, el hombre que hizo grande a Euskaltel en las grandes

Posted on octubre 15, 2013

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Roberto-Laiseka-Euskaltel

Enrique Delgado Sanz – @Delsanz

Euskaltel cerró la persiana a una costosa empresa de 20 años que empezó a exportar victorias a gran escala en el año 1999, cinco años después de su creación, y principalmente de la mano de un hombre de la casa, Roberto Laiseka. Las victorias en carreras nacionales llegaron poco a poco de la mano de históricos pupilos de Madariaga como Unai Etxebarría o Igor González de Galdeano. Sin embargo, el proyecto se doctoraría en 1999 en la más grande ronda española: Laiseka llegó primero a la cima de Abantos y mostró al mundo el poder naranja –aunque por entonces con vestimenta en tonos azulados-.

Por entonces don Roberto, que atacó de lejos -algo marca de la casa- justo en el momento en el que un espectacular Jan Ullrich mostró debilidad, ya lucía 30 primaveras pero fue el más fuerte en la 19ª etapa de aquella Vuelta, que pasó a la historia con la ascensión al Angliru, cuando el malogrado Chava Jiménez destrozó a todos sus rivales bajo la lluvia y la niebla.

Pero no se quedó ahí. La cantera de la formación vasca comenzaba a nutrir a los grandes equipos del pelotón internacional con jóvenes perlas de la casa; Beloki o González de Galdeano así a bote pronto. Los jóvenes seguían demostrando su calidad, un jovencito Haimar Zubeldia ya despuntaba en la Euskal Bizikleta, pero Laiseka no faltó a su cita con la Vuelta. Otra etapa, esta vez en Ordino Arcalis, otra cima mítica -también marca de la casa-.

En esta ocasión Laiseka señaló su maillot -ya naranja- con la rabia del esfuerzo que sólo unos pocos saben que hay detrás de una victoria de tal magnitud. Euskaltel seguía construyendo un firme proyecto que comenzaba a llamar a las puertas del Tour.

euskaltel-1999

Imagen para el recuerdo de Euskaltel de azul.

¡Ay cuánto llevaba la afición esperando a aquel 2 de mayo de 2001! El equipo se estaba reforzando bien, la primera categoría del ciclismo mundial pasó de ser una quimera a una realidad. Los mimbres estaban puestos, las grandes actuaciones llegaban, los más jóvenes aportaban lustre a la cantera y el romántico proyecto ya estaba en la élite y reconocido por todos. Por todos menos por uno, que en dicha jornada primaveral se rindió al buen hacer naranja. El Tour le dio el ‘sí quiero’ a Euskaltel.

Gran revuelo causó una decisión que apartó del Tour a hombres como Cipollini o Pantani pero que premió el trabajo bien hecho. Una vez allí, las cunetas naranjas preludiaron el alumbramiento mundial de la raza de Euskaltel. Y si hablamos de raza y de estreno en una gran vuelta, imprescindible mentar a ese caballero que volvió a ser el pionero. Roberto Laiseka, otra vez de lejos, hizo historia en una gran cima -otra vez-. Luz Ardiden y el ciclismo mundial se rindieron a Euskaltel y a su patrón en la carretera.

La victoria para las vitrinas, de igual modo que la satisfacción en el seno de la formación vasca tras ver a Beloki y a Igor González de Galdeano en el top5 de la general del Tour, pese a que defendían las filas de la ONCE. El proyecto deslumbraba por romanticismo, valores y resultados. Bicicleta naranja, maillot naranja y brazos al viento para Laiseka. Por detrás, dictadura Armstrong.

La última gesta llegó con Euskaltel en la cima. Laiseka se despidió del gran palmarés internacional con otra victoria en la Vuelta, su territorio fetiche. El veterano capitán le entregó el testigo a un joven Samuel Sánchez que comenzaba a deslumbrar. Antes, eso sí, se pegó un último festín en el final en alto de Cerler. Disfruten de Laiseka, el hombre que hizo grande a Euskaltel donde se debe hacer, en los grandes escenarios.

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