La consolidación de Dan Martin

Posted on noviembre 15, 2013

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Quizá la imagen más recordada de la temporada del irlandés, cuando se jugó con Purito Liége-Bastogne-Liége.

Quizá la imagen más recordada de la temporada del irlandés, cuando se jugó con Purito Liège-Bastogne-Liège.

Nacho Barranco Frías – @n_barranco

Esta temporada 2013 ha tenido muchos protagonistas. Chris Froome, Joaquim Rodríguez, Alejandro Valverde, Fabian Cancellara y, como principal sorpresa, Dan Martin. El irlandés de Garmin-Sharp se ha colado en la élite del ciclismo mundial a base de resultados y buen hacer. Triunfos y destellos de calidad que ponen de manifiesto el rendimiento que puede alcanzar un corredor que cumplirá 28 años el próximo año. Lo mejor está por venir.

El año de Dan Martin comenzaba pronto y bien. Tras unas discretas participaciones en el Tour del Mediterráneo y en Tirreno-Adriático, el irlandés afincado en Girona llegaba a la Volta a Catalunya con el trabajo hecho. En “su” carrera demostró ser el mejor de principio a fin. El resultado no pudo ser mejor, etapa reina y general al bolsillo y, además, por delante de corredores como Michelle Scarponi, Nairo Quintana o Joaquim Rodríguez. Con este último iba a coincidir más adelante.

Llegaban las Ardenas. Objetivo de muchos ciclistas, Dan Martin siempre ha cuajado grandes actuaciones en estas carreras, pero lo de este año iba a superar cualquier predicción. Tras abandonar en Amstel y rozar el podium en Flèche Wallone -cuarto-, se presentaba en Liège-Bastogne-Liège con un objetivo claro: ganar. La Doyenne y sus 257 kilómetros esperaba a los ciclistas como cada año. Después de una magnífica táctica de Garmin-Sharp con un inconmensurable Ryder Hesjedal, llegaba la cota final de Ans. Atacaba Purito y se iba. Lo tenía. Pero entonces surgió la figura del irlandés que, “empujado” por su oso panda, soltaba al español en la última rampa. Victoria y monumento.

Con este resultado pocos dudaban ya de la proyección de Dan Martin, que por derecho propio entraba en la élite de este deporte. Y llegó el Tour. Y a pesar de no llegar para disputar la general, el de Garmin nos regaló uno de los momentos del año. En la locura de Bagnéres de Bigorre. Allí, cuando todos ponian atención en el descalabro de Sky, dos corredores atacaban en pos de la victoria. Jakob Fuglsang y el propio Martin se iban a jugar el triunfo en un emocionante final que, como en Liége, llevaría al irlandés a lo más alto del podium.

Tras un merecido descanso se presentó Martin en la Vuelta a España. Favorito como pocos, no le acompañó la suerte y tuvo que abandonar tras una caída en la octava etapa. Lo mismo le ocurrió en el Mundial -donde abandonó y, una semana después, en el Giro di Lombardia donde disputaba la tercera posición con Rafal Majka y en la última curva sufrió una caída que solo le permitió ser cuarto.

Un final de año marcado por la mala fortuna que no emborrona una temporada de ensueño. En 2014 Dan Martin deberá reafirmarse y, si la evolución sigue su curso, le veremos luchar por vueltas grandes. Un corredor que apasiona a los aficionados y que, junto a su primo Nicolas Roche, está destinado a monopolizar el ciclismo irlandés de aquí a unos años.

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