El peligro del monopolio de ASO y RCS

Posted on febrero 4, 2014

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El Tour de Omán es propiedad de ASO, que se ha extendido por el mundo árabe (foto:roadcycling.uk)

El Tour de Omán es propiedad de ASO, que se ha extendido por el mundo árabe (foto:roadcycling.uk)

Antonio Álvarez Lovillo-@lovillo99

Se está viendo estos días con el Tour de Dubai, que el dinero mueve montañas (y también ciclistas). La primera edición de la carrera, ha contado con muchos ilustres  y esto no es algo de lo que pueda presumir todo el mundo. Es más, apenas existen ejemplos de competición 2.1 que reunan a tanta estrella, y más, en su estreno. El motivo está claro, los petrodólares que mueve detrás de sí Dubai y también la empresa que lo lleva, RCS, una de las dos grandes potencias en este sector del ciclismo en lo referente a la organización de competiciones. La otra, como no, es ASO. Entre ambas, dirigen las tres grandes vueltas, cuatro de los cinco monumentos del ciclismo y muchas otras carreras del World Tour como París-Niza o Tirreno Adriático.

ASO es sin ninguna duda, la empresa más poderosa en lo referente a la organización de eventos ciclistas. No solo eso, sino que cada vez crece más. Si en un momento solo contaba con el Tour de Francia, la adquisición de la Vuelta a España le hizo coger una notoriedad que traspasaba el ámbito deportivo (también se encarga de la competición del Dakar). En Francia dirige las carreras más importantes: París-Niza, Critérium du Dauphiné, Critérium Internacional, París-Tour, París-Roubaix, Tour del Porvenir… Pero ASO, ante todo, es una apuesta por lo nuevo. Consciente del futuro que representa el mundo árabe, organiza las carreras del Tour de Qatar y del Tour de Omán, que curiosamente, en sus primeras ediciones, sobre todo Omán, ha tenido una participación similar a la de Dubai. Por si fuera poco, se encarga de hacer la producción de la televisión del Tour de California (una televisión que todo hay que decirlo nos deja maravillados). Actualmente, se encuentra sumergiéndose en el mundo femenino con la celebración del Tour de Qatar y la próxima carrera del Tour de Francia.

RCS controla las máximas pruebas italianas del ciclismo

RCS controla las máximas pruebas italianas del ciclismo

RCS por su parte tiene el monopolio en Italia. Las históricas pruebas de Milán-San Remo o Giro de Lombardia son propiedad suya, además de contar con el Giro como buque insignia. La Tirreno es otro de sus puntos fuertes. La Roma-Máxima y la Strade Bianche están siendo dos de sus apuestas personales que poco a poco están consiguiendo más importancia. Así lo demuestran su acogida por parte del público y el elenco de ciclistas que año sí y año también se citan en esas carreteras. Como ASO, ha decidido apostar por el ciclismo de oriente, con la celebración del Tour de Dubai, y con una publicidad muy buena que ha conseguido, entre otras cosas, que todo el mundo del ciclismo esté pendiente de la primera edición de la carrera.

Pero esto es un peligro. Como cualquier monopolio (esto prácticamente lo es), entraña muchos problemas. Lo primero, es el control que tienen sobre el World Tour: controlan 12 de las 28 carreras que están dentro del calendario, siendo el resto la mayoría de ellas organizadores separados. Las tres grandes vueltas tienen su nombre detrás y de los monumentos, solo escapa el Tour de Flandes, propiedad de Flanders Classics, emblema de las carreras del pavé. Así, si la UCI no mantiene contentos a ASO y RCS puede haber un pequeño problema. Estos tienen una buena salud económica y pueden conseguir patrocinadores para todas las carreras, televisiones, ciclistas… y eso es lo que cualquier evento necesita, más allá de una organización de ciclismo. Los equipos, más que supeditados a la UCI, lo están a ASO y RCS, porque, para los profesionales continentales, “caerles bien” es un punto a su favor para las wild card. Y si el día de mañana, el Tour o el Giro se separan de la UCI (no es descabellado),  los máximos equipos también querrían estar (más que nada por los patrocinadores, que tanta importancia le dan a pruebas de este nivel).

ASO se engarca de organizar la Vuelta a España y el Tour de Francia (foto:logismarket.com)

ASO se encarga de organizar la Vuelta a España y el Tour de Francia (foto:logismarket.com)

Dicho esto, ¿qué nos queda? La cosa está muy complicada porque el control crece y crece. El Tour de Dubai es una muestra del poder que tienen estas organizadoras. Pero otros ejemplos hay: Roma-Máxima y Strade Bianche suben escalafones para ser consideradas H.C. (actualmente 1.1). ASO está llevando muy bien el tema de Beijing, que además, al ser final de World Tour, cobra una importancia doble por el tema de los puntos. Su trabajo, eso sí, va más allá del continente europeo y del propio país francés (Qatar, Omán, China, Noruega, España…). Ambas venden muy bien a los países con menos tradición ciclista el mercado: estrellas del ciclismo, televisión, turismo, que se hablen muy bien de ellas… ¿Quién se niega a eso?

En conclusión, ASO y RCS son los grandes dominadores del ciclismo. Ya se percató hace un par de años, con el conflicto con la UCI y las grandes vueltas en el extinto ProTour, el nivel de resistencia que podían mostrar. Lo mejor o peor según se mire está por llegar. La extensión del ciclismo a otros lares del planeta, solo hace pensar que Dubai u Omán en un futuro sean World Tour y eso es un punto más a favor de ASO o RCS, sea quien sea la que esté detrás. La tendencia está clara y la hemos visto en otras pruebas. Es un círculo vicioso en el que los ciclistas, como la UCI, apenas pueden hacer nada. La historia del ciclismo está supeditada por esta borágine de las organizaciones, que hacen pensar, que en algunas cosas, el ciclismo, no es tan diferente a otros deportes.

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