Ciclismo y salud – La fractura de clavícula

Posted on febrero 10, 2014

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clavicula

Raúl Zapata – @zapatronco

Tras la presentación de la sección Ciclismo y salud, hoy se estrena la sección con una de las lesiones más frecuentes en el ciclismo, la fractura de clavícula. Sin duda, una de las lesiones más conocidas por todos, debido a que las imágenes de ciclistas en la cuneta sujetándose el hombro son habituales en las carreras ciclistas.

La fractura de clavícula es la fractura ósea más frecuente del cuerpo (representando aproximadamente un 10% del total), cobrando una importancia especial en deportes como el ciclismo, el motociclismo o la equitación, donde las caídas laterales  sobre el hombro o con el brazo extendido desde una cierta altura, son mas habituales.

En cuanto a las características de la clavícula, podemos decir que se trata de un hueso largo, que se sitúa entre el esternón por una parte y el acromion, en el hombro, por la otra. Además, presenta una doble incurvación, en forma de “s” itálica, que es fácilmente reconocible a la hora de la palpación.

La fractura se produce en la mayoría de los casos por un mecanismo indirecto: el deportista cae lateralmente, golpeándose violentamente el hombro contra el suelo. A esto hay que sumar la velocidad a la que se desplaza el sujeto, ya que imprime más energía al golpe. Un ejemplo claro lo encontramos en el mundo del ciclismo, donde son habituales las imágenes de corredores bajando a gran velocidad que se desequilibran y caen impactando contra su hombro en el suelo.

Como ya hemos dicho, la clavícula tiene una doble incurvación, que cuando el deportista cae sobre el hombro, es comprimida a lo largo de su eje entre el peso del cuerpo y el suelo. Las incurvaciones claviculares se exageran y al vencerse su capacidad de flexión, se produce la fractura. Esta, se da en más del 80 por ciento de las veces en el tercio medio del hueso.

Reconocer una fractura de clavícula tras una caída no suele entrañar dificultades. El hombro dañado suele estar descendido y desplazado hacia delante con respecto al sano y la distancia entre el hombro y el esternón es mas corta que la del lado sano. Además suelen estar presentes los síntomas típicos de cualquier fractura: dolor en la zona, inflamación, hematoma e incapacidad para mover el brazo. En todos los casos habrá que desplazarse al hospital para realizar una radiografía que dará el diagnostico definitivo.

vendaje

Vendaje “en ocho”.

El pronóstico es en general bueno, siendo las complicaciones raras y excepcionales (fracturas adicionales, daño de arterias, venas o nervios cercanos). En el momento del accidente hay que inmovilizar el hombro, puede ser suficiente con un cabestrillo. El tratamiento mas habitual es la colocación de un vendaje “en ocho”, que lleve los hombros hacia atrás y arriba.

En lo que respecta al plazo de inmovilización, suele ser de cuatro a cinco semanas, aunque en deportistas jóvenes el tiempo puede ser menor. El tratamiento quirúrgico es muy poco habitual, indicado solo en complicaciones excepcionales. A pesar de ello, las operaciones suelen ser habituales en el mundo del ciclismo profesional, ya que de esta forma se acortan los plazos de la recuperación y el corredor puede volver a montar en bici mucho antes.

Por último y atendiendo a la prevención, al ser la causa en la mayoría de los casos un accidente imprevisible hay poco margen de actuación. Una dieta equilibrada y rica en calcio y vitamina D, junto con un adecuado tono muscular de hombro y brazo son las medidas mas eficaces.

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Posted in: Deporte y Salud