Los inicios de… Samuel Sánchez

Posted on febrero 13, 2014

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Antonio Álvarez Lovillo@lovillo99

España pudo tener una medalla de oro menos en los Juegos Olímpicos de Pekín si Samuel Sánchez hubiera elegido las motos. ¿Y por qué las iba a elegir? Muy fácil. Con tres años aprendió a montar en ellas ya que su padre ostentaba un taller de motos de BMW. No sería del todo malo esto, ya que la habilidad que cogió descendido con las motocicletas sería aprovechada posteriormente en las carreras. No sería hasta los nueve años cuando Samuel empezó a aficionarse a las bicicletas tras probar el fútbol, el cross e incluso el esquí. Lo hizo animado por su padre (corredor de triatlones), promotor de la iniciativa de apuntarlo al Club Ciclista Colloto en Oviedo. Tenía nueve años y su primer director era nada más y nada menos que José Manuel Fuente “El Tarangu”. A Samuel se le vieron maneras muy pronto. En su primera carrera, en Luanco, la ganó.  En total, unas dieciseis victorias en juvenil.

En Asturías desarrolló parte de su juventud ciclista. En las categorías cadetes y juveniles llegaron muchos de sus éxitos y el trampolín para el salto al profesionalismo. Pero no adelantemos acontecimientos. Asturias vio al mejor Samuel. Muchas victorias llegaron en esa época, y otros puestos honoríficos, como el subcampeonato de España de fondo en carretera en categoría cadete en 1994 con la selección de su comunidad. Samuel contaba con 17 años y aun pertenecía al club ciclista Colloto. Pero no por mucho tiempo.

En una concentración con la selección española juvenil en el Hotel Cadagua en Villasana de Mena (Burgos), junto con otros ciclistas como Iván Gutiérrez, Xavi Florencio…, para disputar la Vuelta a Vizcaya, se le abrieron las puertas de su futuro. Mikel Madariaga, hijo del presidente de la Fundación Euskadi era el masajista de aquel conjunto. Recomendó a su padre el fichaje de Samuel Sánchez: “hay un asturiano listo y veloz”. Madariaga padre se acercó a la concentración y le contó sus planes: que formara parte de su equipo juvenil, el Olarra, actual Orbea.

Samuel Sánchez con el maillot del Olarra (foto:laudioartezikloturismoa.blogspot.com.es)

Samuel Sánchez con el maillot del Olarra (foto:laudioartezikloturismoa.blogspot.com.es)

Pero para Samuel la decisión no fue fácil. Tenía que dejar atrás a su madre, con la que había crecido en solitario y la que le había educado para hacerlo independiente. Contaba con 18 años y su sueño era profesional, pero esa decisión sería muy importante pues lo separaría de ella. Su madre le animó a dar el paso y así lo hizo. A veces compaginaba pasar la semana en Oviedo con su madre y el finde en Galdakao, en el piso de los jóvenes talentos de esa misma localidad que tenía la Fundación Euskadi, pero el ambiente no era tan acogedor como estaba acostumbrado Samuel. Por ese mismo sitio había pasado años antes Roberto Heras. Se le hizo duro. Por ello, cambió su domicilio a Güeñes, a la casa del mecánico de Euskaltel Euskadi Tomás Amezaga, que lo tomó como un hijo más.

Samuel tuvo que pasar tres temporadas por el Olarra. Las necesarias para que pudiera dar el salto al profesionalismo con el Euskaltel-Euskadi, equipo que solo podía tener corredores vascos en su plantilla. Samuel era asturiano, pero en los estatutos están fijados que cualquier corredor que haya pasado tres años formándose en el País Vasco podría correr con la escuadra naranja. De esas tres temporadas, Samuel consiguió diecinueve carreras y la medalla de bronce en el  Campeonato de España amateur.

Dio el salto al profesionalismo, como le habían prometido en el año 2000. 22 años a sus espaldas. Todo parecía ser un sueño hecho realidad pero la mala suerte le dio un golpe demasiado duro. Primero, una tendinitis rotuliana en la rodilla derecha, que le dificultó la temporada. Luego, tras un descanso obligado, la peor de las noticias: el fallecimiento de su madre. A Samuel le costó asumirlo. Quería que su madre le viera levantar los brazos y no había podido, pese a estar cerca en el Trofeo Bro Leon (segundo), en la Vuelta al Algarve (cuarto) o en el campeonato de España en ruta del 2000(quinto).

Lo que apuntaba a una estrella, parecía que se quedaba en proyecto de ella. Samuel no arrancaba. Realizó una buena París Niza en 2002 (12º) y Milán-San Remo (20º) pero en el Tour se tuvo que bajar de la bici. Igual le ocurrió en 2003, en Alpe D’Huez, mientras brillaba Mayo. Antes, había sido noveno en París Niza y sexto en Lieja, dónde ya se habló de él (“sobre todo, el asturiano Samuel Sánchez (sexto), que acompañó al norteamericano Lance Armstrong en su ataque en la cota de Sart Tilman”).

Poco a poco, Samuel empezaba a retomar el golpe del pedal. Fue cuarto en Lieja (“Excelente el Euskaltel Samuel Sánchez”), y corrió la Vuelta, acabando el decimoquinto. Llegó la primera victoria: en la Escalada a Montjuic (2004), con dos triunfos de etapas, la general. Tercero en Andalucía y Bicicleta Vasca, cuarto en la Subida al Naranco y octavo en la Vuelta al País Vasco. La crónica de la victoria en Montjuic:

“El español Samuel Sánchez, del equipo Euskaltel Euskadi, fue el primer sorprendido por su sensacional victoria en la Escalada al Castillo de Montjuic, en la que logró triunfos en la prueba en línea, en la contrarreloj y, lógicamente, en la general final.
Samuel Sánchez supo dar el golpe definitivo en los compases finales de la última ascensión, como con su ascensión en el segundo sector, contrarreloj individual. De esta forma inauguró su palmarés profesional, repleto de buenos puestos y podios en carreras importantes pero sin victorias durante sus cuatro temporadas en la máxima categoría.”
Samuel Sánchez dedicando su primera victoria en la Vuelta a su madre (foto:elmundo.es)

Samuel Sánchez dedicando su primera victoria en la Vuelta a su madre (foto:elmundo.es)

Y así, casi sin darnos cuenta, nos colamos ya en la historia del ciclista asturiano. 2005 vio su debut en el Giro (17º), su quinto puesto en el GP Zurich, el décimo lugar en San Sebastián, nueva victoria en Montjuic, pero sobre todo, el triunfo en la Vuelta a España, en el Santuario de la Bien Aparecida, tras un error de Mauricio Ardila. Así se vivía esa victoria en las crónicas del día después: ABC-> “El español Samuel Sánchez, del Euskaltel, uno de los eternos segundos del pelotón…” , EL PAÍS-> “Sánchez, en cuyo palmarés no brillaba más que una victoria en el la Escalada a Montjuïc, un critérium, y que pasa por ser uno de los corredores más sobrevalorados y con peor suerte de la generación actual…” , EL DIARIO DE LEÓN-> “La vida deportiva de Samuel Sánchez se había convertido en una lucha contra el destino que la carretera le deparaba constantemente(…)”.

Samuel finalizó aquella Vuelta décimo, rondando otra victoria de etapa. Al año siguiente, acabaría cuarto, ganando el GP de Zúrich o finalizando segundo en la Flecha Valona y Giro de Lombardia. Poco a poco se fue fraguando el ciclista que daría la primera medalla de oro a España en una prueba de ciclismo en ruta en los JJOO y que a día de hoy ha protagonizado uno de los culebrones del mundo del ciclismo. Ha llovido desde entonces, y aun continúa dando guerra. A veces, valoramos muy poco estas cosas.

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