El último triunfo de Pantani: Courchevel 2000

Posted on febrero 14, 2014

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Marco Pantani llegando en solitario a Courchevel (foto:iwrite.es)

Marco Pantani llegando en solitario a Courchevel (foto:iwrite.es)

Antonio Álvarez Lovillo@lovillo99

Si algo tienen los genios y los buenos deportistas son su orgullo. Un orgullo que nadie tiene que tocar y que si consiguen algo es por mérito propio. No quieren regalado nada. Pantani tenía el suyo. Declarado por muchos como el mejor escalador de todos los tiempos, a Pantani no le sentó bien que Armstrong le cediera la victoria en la cima del Ventoux. Pudo ser un gesto de admiración del americano, o pudo no serlo. Pero lo que está claro que Il Pirata juró aquel día en contra del por entonces lider del Tour de Francia. Y seguramente, que también lo pagaría. Esos son los genios, que si están tocado o hundidos, mejor no levantarlos porque vuelven con más fuerza.

Pantani empezó a mostrar su fuerza en Briançon, dónde acabó tercero. Se le resistió la victoria. Pero quedaba un plato más fuerte aun. La decimoquinta etapa, una jornada con las subidas al Galibier, por la parte menos dura, a la Madeleine y a Courchevel. Tres colosos que todo el mundo sabía que tenía que deparar una sorpresa. Muy pronto empezaron las hostilidades. Las hizo el Chava Jiménez, otro genio incomprendido que lo buscó desde lejos, en el repecho del Telegraphe. Su intentona era atrevida pero contaba a su favor la desventaja en tiempo que tenía con el entonces lider. Aun así, no le dejaron marcharse mucho y en la Madeleine el ritmo fue elevado, tanto por delante como por detrás.

Etapa número 15 del Tour 2000 (foto:sportsillustrated.com)

Etapa número 15 del Tour 2000 (foto:sportsillustrated.com)

Otro español cogió el protagonismo. Fernando Escartín animaba la subida a la Madeleine probándolo y salía a su rueda, nada más y nada menos, que Jan Ullrich. El que no llegaba a ellos era Armstrong, con serías dificultades. Parecía que el mal día del maillot amarillo había llegado, aunque la diferencia que lo separaba con el alemán era superior a los tres minutos. Por delante, el Chava, Otxoa, Nardello y Lelli seguían a lo suyo, poco conocedores de la que tenía preparado Marco. Commesso, le ayudó por puro patriotismo italiano y redujo la mitad del grupo de  cabeza con los perseguidores. Cuando este no pudo más y aun sin haber iniciado lo duro de Courchevel, Pantani aceleró.

Foto: flickrhivemind.net

Foto: flickrhivemind.net

Arsmtrong ya había pasado su crisis y siguió la rueda del italiano. Heras también pensó que podía aguantar a los dos mejores escaladores del mundo y se unió a la fiesta. Solo eran tres los que aguantaban. Ni Ullrich, ni Beloki, ni Moreau… Solo Heras y Armstrong tenían las fuerzas suficientes para aguantar a Pantani. Chava por delante, soltaba a sus compañeros de escapada. ¿Por qué no soñar con el triunfo? A diez de meta, la carrera estaba rota. Pantani seguía tirando, casi sin relevos de Armstrong y de los Kelme Heras y Botero, que venía de la fuga.

En cada curva, en cada pendiente, Pantani mantenía el ritmo. No se sentaba. No le hacía falta. Llevaba la fila de cuatro sin poder respirar. A unos cinco de meta, Heras, segundo en ese momento en los perseguidores, se abrió. Miró a Armstrong, porque Botero tampoco podía hacer mucho. Armstrong no quería quedar en evidencia y prefirió ser conservador. Pantani, sin mirar para atrás ni un momento, se quedó solo. El Chava Jiménez aun estaba delante, aunque las diferencias hacían presagiar que pronto cambiaria eso.

Armstrong y Pantani (foto:quadratv.blogspot.es)

Armstrong y Pantani (foto:quadratv.blogspot.es)

A tres de meta, se producía el fugaz encuentro entre estos dos genio. Fugaz. Porque como llegó Marco, Marco se fue. No esperó un momento porque el Chava podía recuperarse. Así, como dejó a Armstrong y compañía, sin sentarse en el sillín, volaba al lado del Chava, que hacía un esfuerzo inútil por agarrarse a las barbas del Pirata. El Pirata se quedó solo. Solo con la carretera para arriba, como más le gustaba. Ascendió sin bajar el ritmo un momento el resto de puerto. Ni paró para celebrar el triunfo. Quería ganar y dejar huella. Lo hizo. Aquel día, Il Pirata volvió a demostrar que nunca se había ido. Cómo diez años después ocurre. Se marchó un 14 de febrero de 2004, igual que hizo en Courchevel con Armstrong, Heras o el Chava. La cima le esperaba, igual que hace diez años Hoy, se le rinde tributo por gestas como la de Courchevel. Su última victoria. Pero por cosas como estas, Pantani será eterno cada 14 de febrero.

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