Peyresourde, Fuente Dé y ahora, Guardiagrele

Posted on marzo 18, 2014

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Contador en la meta de Fuente Dé (foto.globedia.com)

Contador en la meta de Fuente Dé (foto.globedia.com)

Antonio Álvarez Lovillo-@lovillo99

Siempre confíamos en ver una magnífica gesta ciclista en cada etapa de montaña. Algo que nos deje con la boca abierta, casi pensando en lo surrealista de lo que está acontenciendo. Esto solo está al alcance de los elegidos. Genios tocados con una varita que conceden deseos a raíz de sus poderosas piernas otorgadas por la naturaleza y pulidas con horas de entreno. Super humanos que convierten al resto de deportistas en mortales porque no pueden aguantar el ritmo en una subida. España andaba huérfana de ellos a finales del 2000. Nuestro ciclismo gozaba de buena salud pero nos faltaba un referente como lo fue años antes Perico, Induráin o más tarde los quisimos ver en Beloki. Sastre no causaba tanto furor por las razones que fuera y Valverde no arrancaba en el Tour. Todo eso lo arrancó de cuajo Contador en 2007. La primera de sus grandes gestas: Peyresourde 2007.

Contador peleando contra Rasmussen (foto:cyclingnews.com)

Contador peleando contra Rasmussen (foto:cyclingnews.com)

Contador venía de ganar su primera etapa en la ronda gala el día anterior. Era Plateau de Beille, cima grande de Francia. Estaba a dos minutos del danés Rasmussen, en parte, por la magnífica crono que había cuajado anteriormente el corredor por aquel entoncés de Rabobank. Segundo en la general y con el maillot de mejor joven, Contador se propuso animar la subida al Peyresourde, en una de las últimas etapas para poder quitarle el maillot amarillo. Faltaban 10 km y Contador ya había seleccionado la carrera en un primer intento. Se quedaron solos los dos primeros de la general y empezó el espectáculo del pinteño: primer ataque violento que fue respondido con buenas piernas por el danés. Sin esperar mucho, cuándo quedaban nueve para el final y cómo si se tratase de un sprint, Contador sacudía de nuevo a Rasmussen. 200 metros de rabioso poderío sobre la bicicleta hicieron maravillar al mundo.

Rasmussen volvió a agarrar su rueda. Ocho a meta y de nuevo Contador. Esta vez sí que hizo daño. Le costó seguir Rasmussen que incluso se sentó para cazarlo. Le costó pero sabía que estaba ante su gran oportunidad. A partir de ahí, como si de un sprint de etapa se tratase, cogió la delantera del duo y nada más que hacía que mirar para atrás temiendo otra arrancada de Contador. Hacía bien en temer porque asestó otra estocada Contador. Seis para el final. Rasmussen no pudo ni agarrar la rueda en el primer cambio de ritmo y Contador se hizo poderoso. Pero el cansancio, las motos entorpeciendo y en general, el amarillo que da alas, impidieron que el danés se despegase en exceso. Posteriormente, Rasmussen se marcharía a su casa y Contador se enfundó un amarillo que no se quitó hasta París.

Globedia.com

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No es que hasta 2012 Contador no despuntase. Lo hizo, ejemplo su grandísimo Giro 2011. Pero las super gestas están reservadas para ocasiones especiales. Esa es Fuente Dé. De nuevo, ataque para ganar una carrera. En una de las Vueltas a Españas más luchadas que se recuerdan, con los tres españoles más admirados por todos (Purito, Valverde y el propio Contador), un destello de magia del pinteño hizo que la mayoría cayeran rendidos a sus pies. Situación: decimoséptima etapa de la Vuelta. Hasta el momento, domina Purito con margen ajustado sobre Contador (0:28). Pero el catalán había sido el más fuerte de la ronda española. Valverde marchaba a más de dos minutos, en tercer lugar. En Fuente Dé, un puerto tendido no se fraguó nada. Salvo la confirmación de la grandeza.

Fue en el Collado de la Hoz, dónde a 50 km de meta, el pinteño sorprendió a todos atacando. ¡Qué locura! Pensaría más de uno. Pero de ese componente están hechos los genios. Poco a poco fue abriendo hueco, superando rivales de la fuga. Ayudado por compañeros infiltrados entre cabeza de carrera y pelotón, aguantó el terreno de falso llano hasta la ascensión final, en el que demarró contra sí mismo y, en solitario, se hizo con la etapa, el maillot de líder y el corazón de muchos de los aficionados a la bici.

Contador en la pasada Tirreno (foto: cyclingkweekly.com)

Contador en la pasada Tirreno (foto: cyclingkweekly.com)

Por último, esta pasada semana, Contador rememoraba sus mejores tiempos. En el Passo Lanciano, con su particular trote saltarín, a más de 30 km de meta y con el único objetivo de ganar Tirreno, se marcho solo, cómo a él le gusta, para engrandecer su leyenda. Fueron momentos de ver al Contador de Peyresourde y al de Fuente Dé, momentos de recordar a un ciclista al que todos esperábamos. Ahora, a Peyresourde y Fuente Dé ya le acompaña un tercer escalón en sus grandes gestas: Guardiagrele. La leyenda sigue viva.

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