Así viví mi clásica en Bélgica

Posted on marzo 25, 2014

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Carlos Nuñez-@charlylizard

Para los amantes al ciclismo Belgica es un punto obligado de peregrinación.  La forma de vivir las carreras allí es diferente a como se puede vivir una Vuelta a España, o un Tour de Francia, pese a que disfrutes la etapa de Alpe d´Huez en la curva de los holandeses… El año pasado tuve la suerte de vivir el Campeonato de Belgica de ciclocross, y este año pude acudir a Gent para ver la Omloop Het Nieuwsblad, la carrera que da la salida a las clásicas en Belgica.

Me planté en Gent a las 9 de la mañana, día muy muy frio y muy gris, y fui directo a la zona de salida y meta. Las pancartas estaban ya montadas, así que me empecé a mover por la plaza que acogía la meta. Un puesto de cervezas y otro de patatas fritas ya estaban montados, uno de sopa estaba ultimando sus últimos detalles; una carpa de ropa de BMC estaba completamente preparada, y la otra de ropa montando las góndolas en las que una hora después lucirían todas las prendas de los equipos World Tour; otra carpa con cuatro rodillos y un velódromo con cuatro ciclistas de juguete que eran movidos por las piernas de los chavales que se animaban a montar en el rodillo; un puesto de loterías Lotto y otro de coches…y primera alegría del día…Johan Museeuw revisando el coche con el que seguiría la carrera. Foto con el León de Flandes que pronto se retiraba de la zona.

Thor Hushovd (BMC).

Thor Hushovd (BMC).

Poco a poco la plaza empezaba a llenarse de aficionados con diferentes gorras, gorros, maillots (pese a los 0 grados los había con el maillot de verano de Omega), mochilas (¡una de Panasonic!)… de equipos ciclistas de hoy y siempre…Repartidores de gorras del periódico het nieuwsblad, repartidores del mismo periódico, y también del programa de la carrera, gratuito claro.

Decidí bien pronto colocarme en la fila que llevaba al control de firmas. Acierto, porque 20 minutos después había cuatro filas de aficionados. Empezaron a llegar los camiones de equipos y el ambiente se iba encendiendo. Los primeros ciclistas hacían el paseíllo, jaleados por aficionados y demandados por niños con autenticos cuadernos de firmas con fotos y palmares de cada uno de los ciclistas. Los speakers hacían lo que parecían preguntas graciosas en flamenco a los principales ciclistas, pero claro, difíciles de entender…

Cuando empezaron a llegar los ciclistas rusos, italianos, franceses…los que no entendemos el flamenco pudimos respirar y empezar a comprender las entrevistas, y ya pudimos reírnos con los demás. Con Boonen se desató la locura. Periodistas, aficionados…era un clamor. Entre belgas, franceses, italianos…Egoitz García. Acerté a gritarle y su sonrisa me hizo entender que había oído mi berrido de “¡dales caña joder!”.

Tom Boonen (Omega).

Tom Boonen (Omega).

Poco después salida de la carrera y desbandada de la plaza, momento para acudir a una de las cervecerías que rodeaban la plaza. Hay que decir que es la zona universitaria de Gent, así que sitios para beber cerveza no faltaban. Opté por uno que conocí en mis anteriores visitas a la preciosa ciudad belga. Acierto otra vez. Dos pantallas gigantes con ciclocross y anteriores ediciones de la Het Volk, buena cerveza, y muchos aficionados bebiendo y bebiendo cerveza sin perder detalle de las pantallas. Así que un par de cervezas y a comer en una friterie cercana conocida de una juerga pasada un año atrás.

Poco después acudí a la línea de meta, donde otra pantalla gigante empezaba a dar imágenes en directo, y anunciaban que la carrera femenina se encontraba a 15 kilometros de meta. La salida se daba en un barrio de Gent, pero la meta era la misma que la de los chicos. Solo pudimos ver el final, pero la cantidad de gente que había en la línea de meta habla de la diferencia entre estas carreras en Belgica y en España. Pasada la meta los niños y aficionados se arremolinaban entre las ciclistas.

Empezaba a llover ya con mas intensidad, y tocaba recogerse en el mismo bar…cerveza y pantalla gigante para ver el final de la carrera. A 5 de meta dejé el bar y me metí en mitad de la lluvia y de la gente…encontré un hueco a 250 metros, en segunda fila detrás de unos scouts…así que pude ver el sprint final. Después corriendo al autobús de Cofidis para darle la enhorabuena  a Egoitz, pero lo vi entrar tiritando empapado y lo dejé estar. Posteriormente a IAM para ver a Chavanel, lo mismo. Visto el panorama cerré el chiringuito.

Sylvain Chavanel (IAM Cycling).

Sylvain Chavanel (IAM Cycling).

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